Próximos Carteles
Octubre 2020
Add event Envíar evento
M T W T F S S
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  
Facebook Fan
Comentauro > En la Opinión de Pepe Mata: Una lección que nunca se olvidará

En la Opinión de Pepe Mata: Una lección que nunca se olvidará

Publicado por José Mata el 22/11/2010
En la Opinión de Pepe Mata: Una lección que nunca se olvidará
[José Mata] Como ocurre en la vida, hay cosas que se advierten, y no es porque uno sea adivino, de serlo así, imagínese lector amigo…

Lo bien que le iría a este rijoso escritor, pero se advierten, porque en ese juicio al que se ha llegado… existe fundamento, no es un libre albedrío, no es causa ni de suposiciones ni de que de pronto… uno se sienta iluminado.

Esperar el triunfo consistente y luminoso del señor Castella, no fue una aspiración, era algo que ya se advertía. Es tan buen torero el francés, que tenía que venir de una vez por todas a conquistar en definitiva a la Plaza México, y lo ha hecho con el serio argumento de su tauromaquia.

En el caso del señor Cejas… su fracaso era también de esperarse, no porque el Espíritu Santo nos haya enviado un heraldo, sino porque como ya habíamos señalado, hará razón de 10 meses, cuando partía a su inconclusa y malograda campaña española, su nivel máximo de competencia había sido alcanzado cuando novillero, y su éxito era consecuencia de un público ávido de gente joven que renovara de inmediato la vetusta baraja taurina.

Con su carisma, un muchacho dicharachero, jocoso, bullidor, gracioso… que gusta de torear con simpatía a las graderías, aderezando su participación en el ruedo con rodillazos a diestra y siniestra, manejo atinado de la sensiblería, apoyado en esa vehemente melodía Pelea de Gallos, pues provocaba el clima propicio para elevarlo a los niveles de triunfalismo que consiguió.

Pero… como todo en la vida, siempre hay un pero.

Una cosa es el triunfo que se basa en la irrefutable verdad expuesta, y otra cosa es el triunfalismo, que por consecuencia necesaria, carece de argumento.

Podría decirse que el señor Cejas no estuvo a la altura de otras ocasiones… mmm, no lo creo. Si usted tiene la posibilidad de tener imágenes de alguna de sus faenas anteriores y las compara con las que hizo el domingo en cuestión, resultan tan similares, sólo que ahora ya no dijeron nada.

Esto es… no hay capacidad imaginativa, todo está estereotipado en todos los toros… lances movidos, un quite de gaoneras resultando un simulacro de las que hace José Tomás, y una faena que inicia con el péndulo pasándose a prudente distancia al astado, para ser seguido de series deficientes, que logran sumar a duras penas hasta dos pases, pero a partir del tercero la muleta es habitualmente estropeada, quitándose del engaño por los nada quietos pies, que deambulan presurosos por el redondel, y manoletinas. Todo ello, basado en una endeble capacidad técnica, falta de mayor aguante y casi un inexistente sentido del toreo.

Tuvo el señor Cejas, un lote magnífico propicio para el gran triunfo, y se le fue sin remedio, por ello el público al unísono, le ha reprobado de forma por demás estentórea. Mientras el torero de Beziers, si… tuvo un primero excelente al que le cortó merecidísima oreja tras faena plena de sensibilidad y estética, y un segundo que a pesar de la complicación que desarrolló, ahí estuvo peleándole con poder y aguante, exponiendo hasta extraer pases que cimbraron al monumental coso de Insurgentes, y por ello vendría la segunda oreja que le abriría la puerta grande de par en par.

La gente que acudió a la Monumental México el reciente domingo, no fue por por mera casualidad, resultaron ser… diletantes que aprecian sobre manera, la expresión artística del señor Castella, y por lo tanto, entiende lo que es ser torero… en lo que esta profesión responsabiliza a quien la detenta.

En este contexto, cuando apareció la comparación… sí la odiosa comparación, entre un torero que posee una sólida tauromaquia, y otro que se ha pasado la vida, si con entrega… si con voluntad, pero sin sentido ni sello, pues dictó su inapelable veredicto y no hubo más torero que el señor Castella.

Una lección que seguramente… no se olvidará.

* Foto: Ángel Saínos.



Explorar artículos
Artículo anterior De la France d'amour Una nueva plaza… un nuevo torero Artículo siguiente
Votos totales: 0
Puntuación media: 0
Los usuarios son responsables de sus propios comentarios.
Autor Hilo