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La Tregua de Joselito – Guerra de Mansos en Inacabada Puerta Grande

Publicado por Luis Eduardo Maya el 26/10/2015
La Tregua de Joselito – Guerra de Mansos en Inacabada Puerta Grande
[Eduardo Maya] Abre La México su Temporada del setenta Aniversario con un encuentro de mansos y nuevo disloque de despilfarro premiador; impresentables los de Xajay, flojos y débiles, como de costumbre, los de Julián Hamdan.

En medio de esta competición mansurrona y desbocada en los tendidos, solo un toro, flojo y noble, es bordado por los trastos, solo los trastos, de Joselito Adame que en vez de acabar con la guerra otorga la tregua taurina a sus inquisidores quienes, no sin razón, encuentran en su faena al manso quinto un motivo para negarle lo antes mostrado. Entretanto, “Zotoluco”, en fase de liquidación, y Manzanares, en el óxido del luto, brindan una tarde para su olvido.

Si un encierro parchado es ya de suyo discutible, en medio de una ocasión tan fundamental como una Temporada Grande hacerlo en plena tarde inaugural, no es señal de seriedad. Es más bien, gesto informal, que poco promete y mucho menos ha ofrecido.

Segundas partes no son mejores.

La reedición del cartel de febrero 2012 regresa ayer con la Guerra de Mansos, episodio que no puede empezar mejor. Julián Hamdan la comienza ganando al arrastre del primero, un zambombo que abre temporada, se espanta del caballo y muestra a Eulalio López “Zotoluco”, para variar, desarmado y desfondado, dando más pasos que pases, sin quedarse quieto, víctima de su propio ahogo al grado de no quedarle más que los muletazos de castigo, como si de Judas se tratara, el que abre Temporada.

Y el segundo episodio de la corrida muestra una posible diferente cara, con José María Manzanares enfundado en el luto y que para abrir capa vuelve a sujetar toreando, templando la embestida del estrecho y destragado segundo, a compás abierto y a pies juntos, que embiste con vivacidad al capote del alicantino que le encuentra en la salida, ligeramente adelantando el lance que remata en media para hacer.

El toro promete pero la mansedumbre gana.

Así se queda tras el puyazo y cada par de banderillas, como si no pasara nada, rasca y, como si no fuera la ocasión la que es, se derrumba por la arena cuando Manzanares le lleva a los medios. Menos mal la regla de las tres caídas del arte de fistiana no tiene efecto en el toreo. Lo que sí afecta es el cite manzanarista. Cae en el garlito de que el manso es flojo y, grácilmente, para luego es tarde, otorga el cite diestro hacia afuera y arriba pero sin siquiera hilarse al pitón derecho.

Ancho como el Mar Mediterráneo, amplia su muleta cual bandera de regata.

La corriente de mansedumbre por el hueco se cuela.

Ahí Manzanares muestra su sitio, atento evade dos veces la voltereta pero muestra su oxidación, su falta de ritmo, difícil ligar así. José María solo atina a pegar dos tandas con su habitual pantallazo con la derecha tras el primer pase se cambia de perfil, obliga por la izquierda pero demasiado rápido, sin soltura ni jugar las muñecas o la cintura, sin imponer su tiempo al toro. Por la izquierda, donde está lo difícil, aguanta un parón y no se vuelve a poner. En la suerte natural cobra volapié caído: petición dividida y el primer petardo de varios que vendrían y varios que vendrán en el Palco lo comete Jorge Ramos.

Ramalazo de costumbre. Petición mal leída y peor valorada. Oreja protestada, vuelta veloz.

Por ello los templados lances de Joselito ante el cornalón pero corto tercero resultan un remanso. Baja las manos y torea a la velocidad del toro, en el tercero, por el lado izquierdo, le torea tan sentido, tan bien hecho es el lance que el toro queda viendo visiones y busca las tablas escurriendo la vista en primer síntoma de que puede completar la tercia de mansos. A las rayas llega con chicuelina y remate con la cara abajo y el revuelo del capote a una mano.

Primera ovación grande de la nublada pero apacible tarde.

Del puyazo el toro saca su fondo breve pero bravo, se encela por bajo en el capote de la cuadrilla y Joselito quita por chicuelinas, tres, firmes y rotundas más la media ovacionada. Evade la tentación de las banderillas y centra toda su atención en la reacción del toro que, pese a su notoria flojedad, dispuesto está a embestir, se muestra así en el segundo tercio apretando y tomando los engaños que le cierran bajo la Porra.

La ovación en el brindis, durante todo un año aguardada, es atronadora.

Y quieto se queda en los ayudados por alto sacando la breve raza del toro, dan aire y pese al chicotazo abajo con la izquierda donde casi derrumba el astado, brinda espacio, sin equivocarse, pese el breve tranco del toro, por fuera de la segunda raya, comienza a ligarle el toreo por la derecha sin dejarse enganchar nunca, sin apresurar al toro ni apresurarse él, en el momento justo la muñeca hace el envite y a cada pase el paso del toro se mejora.
Mantiene la diestra, casi gira y embarca suave, embraguetándose más y mejor en la siguiente tanda, al temple que él quiere a veces con el doble toque, por fuera del tercio casi frente a la Puerta de Arrastre, un firmazo, el cambio de mano y el ayudado por bajo de cierre.

Clamor. Paseo entre nubes.

La mano izquierda dicta el camino donde dos naturales se van detrás de la embestida del astado rematando abajo. La pausa, larga y en respiro, antecede el cite al frente y el remate allá atrás con el muletazo hacia la raya, entonces, el astado queda hacia las afueras y frena, duda de seguir o no en el camino del engaño, el doble toque, apenas perceptible, hace que la tanda, cansina, con el toro a paso de procesión, prosiga pese al nuevo frenón, la muleta, cuadrada y con las yemas sostenida vuelva a desplegar el natural. Tres veces más.

Y ya para cuando el toro parece caerse, un nuevo natural, estaquillador encima de los ojos, verticalísima la figura y la mano que vuela con la planta que contagia al toro y que se contagia de lentitud, brinda el tiempo de irse al cite contrario invirtiendo Joselito su muleta al paso y rematar con el pase de pecho más rotundo, entero y deletreado que se podría imaginar con su mano izquierda.

La casi aérea esencia de la flor remanguillera.

El preciso nuevo cambio de perfil encela y renueva la embestida del astado, lleva larguísimo y en redondo el último derechazo previo desdén y el cambio del acero. ¡Torero, Torero…! es el grito. Todavía se cambiaría de mano en una faena toda hecha en un palmo de terreno, ya cerrado a tablas volvió clásicamente a tirar del toro por la izquierda. Como para emborracharse de tanto temple y buen toreo.

Quizá aquí fue demasiado bueno el trasteo. Quizá con el toro ya descolgado absoluto sobraron los ayudados y, muy probablemente, tras el último de los muletazos genuflexos, la suerte natural estaba cantada.

Pero quién es uno para ponerle reglas a lo que solo es la armonía de un capricho.

El pinchazo tras el inexplicable cambio de terreno la espantosa media estocada dejan todo en una oreja protestada, el ridículo de la autoridad al otorgarla y el interesante Arrastre Lento. Pero lo peor, la paradoja de la corrida, es que tras torear así, aquello acabe como el Rosario de Amozoc. Con tres de Xajay con muy poca presencia, fea hechura y mala suerte para el cuarto. El único que camina.

“Zotoluco” a punto de quiebra. Manzanares en horas bajas, metisaca incluido.

Y Joselito desafortunadamente haciendo lo que la masa espera: zapopina, rodillazos, pases de tiovivo pese a convencer al manso sexto de embestir. Dando armas a quienes pensamos que es mejor torero de lo que muestra en el sexto. No por lo que hizo sino porque es extraño que el estilo se pierda de un momento a otro. O le desarmen o le enganchen.

Pero, malamente, ya sabemos, urgían las orejas. Y así, Jorge Ramos, hace de las suyas.

Bajonazo en la suerte de recibir y Usía afloja dos pañuelos de salida y un arrastre lento al manso sexto para dejar la Guerra de Mansos en igualdad de circunstancias. Doble homenaje de la autoridad al villamelonaje, cada día más confundido, lapidario de la mínima recta razón taurina.

Menos mal en ciertas guerras, como está, queda tiempo -lento ha sido- espacio -amplio ha venido- para la tregua torera como en la faena descrita.

Quiera Dios que de la tregua pasemos, urge y es ya hora, a la plena restauración taurina.

Ojalá de aquí en adelante sea.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.
Plaza México. Temporada Grande 2015-2016. Domingo, Octubre 25 de 2015. Corrida Inaugural. Primera de Derecho de Apartado. Más de Media Plaza en tarde fresca de cielo nublado y con poco viento. Mucho ambiente fuera del coso gente guapa en los tendidos.
6 Toros, 3 de Xajay (Divisa Verde y Rojo) lidiados antirreglamentariamente desde el cuarto a sexto turnos debió el cuarto abrir plaza: Chicos y mal presentados pobres de cabeza, los cubrió la capa. Sin cuello el cuarto, único que embistió de forma completa en la muleta pese a resultar manso de salida como sus otros dos hermanos que cantaron su condición desde el primer al último momento; y 3 de Julián Hamdan (Divisa Azul y Morado) lidiados en los tres primeros turnos, el primero debió lidiarse como sexto. Destragado el segundo y retacado el primero, flojos ambos con cierta casta el segundo pese a desarrollar algo de mal sentido. El tercero, extrañamente nombrado “Gravado en el Alma” (sic) resultó con fondo bravo, muy noble y sumamente débil.
La Autoridad que preside, además de iniciar la corrida con retraso, tarda en decretar el Minuto de Memoria en recuerdo del Matador de Toros neolonés, Humberto Moro Mier, fallecido en dias pasados. Igualmente, equivoca al juzgar mal la petición en el segundo y tercero. Así como en premiar exageradamente en el sexto al tercer espada y homenajear indebidamente al lote del tercer espada con Arrastre Lento inmerecido principalmente el del cierra plaza.
Eulalio López “El Zotoluco” (Malva y Oro) Silencio y Pitos. José María Manzanares (Negro y Azabache) Oreja con Protestas y Fuertes Pitos tras Aviso. Joselito Adame (Malva y Oro) Oreja con Protestas y Dos Orejas con leves protestas.
El tercer espada salió a hombros.
Fatal la cuadrilla del primer espada, principalmente, Mauricio Martínez Kingston banderilleando con ventajas y espanto al cuarto de la tarde. Buen quite a una mano de Edmundo Navarro durante el segundo tercio del tercero.
La Porra Libre, A.C. entregó al terminar el paseillo el trofeo “Manolo Martínez” a Joselito Adame como triunfador de la Temporada Grande 2013-2014.



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Autor Hilo