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El Diluvio que No Vino – Frentazo Total ante Decepcionante Encierro

Publicado por Luis Eduardo Maya el 9/9/2014
El Diluvio que No Vino – Frentazo Total ante Decepcionante Encierro
[Eduardo Mayo] Tomando en cuenta la suspensión de la semana pasada, el panorama ahuyenta a la Afición que prefiere guardarse esperando el diluvio que… no llega.

El encierro, impresentables las cabezas de algunos, decepciona no solo por fuera sino por dentro. Y la terna que no conmueve ni despliega lo esperado marcan la tarde más gris de toda la Temporada.

Silleto ha sido el novillo que abre festejo, va el octavo, ayer en La México.

Y, pese a su altura, en trapío dice poco y el “trapío” interior que muestra aun menos. Es decir –no se espanten bibliófilos taurinos poco familiarizados con el término- si tiene poca importancia por fuera aun menos la tiene por dentro.

Que es lo que aun más tendría que importar.

Porque la medianía imperante siempre ha justificado al “toro chico” –esto incluye políticos, taurinos interesados, porristas interesadísimos y otras tantas alimañas de la fauna taurina- como el único que tiene ciertas posibilidades mayores de embestir con tal de tapar un poco la tropelía de dejarle pasar en el reconocimiento. Ayer ni eso, chicos por fuera, aun más chicos por dentro.

Así tenemos que el primero, pese a que Antonio Lomelín, procura dar el paso al frente en los lances y en el quite por gaoneras, le termina atropellando en la muleta al no superar la sosa cara alta del novillo. No confundir el tumbo de este coletero al examinado Guillermo Cobos, es claro el genio que saca y el derribo es más por quererse quitar el palo.

Aunado a las vueltas contrarias y poca casta, queda Antonio ausente, sin inspirar o implantar emoción en pleno viento que deja las cosas en desesperante calma. Perdido, con la espada, Lomelín queda volteado e inédito, sin mostrar mínimo adelanto.

A cambio tenemos que Gabriel Sánchez “El Gaby”, poco taurino el mote, mostrar su ya conocida soltura y facilidad con la muleta y por ello quizá, el débil y muy estrecho segundo de la tarde luce un poco mejor de lo que ha sido, desde el farol de rodillas de inicio y sus verónicas, donde gusta de dar el paso atrás y caminar en reversa al rematar con rebolera.

Tras el quite por chicuelinas es claro que el novillo carece de fuerza y tiene nobleza, solo la mala colocación o la falta de temple podrían derrumbarle o impedir toreársele con despaciosidad. El torero de inicio ayuda a que el novillo camine, en los medios con la derecha anima levemente a la afición, incluso hay un molinete, y consigue tandas coreadas en buena medida porque retrata bien, tiene soltura y cierto temple.

Pero no es suficiente.

“El Gaby” poco abona por el lado izquierdo porque da la impresión que su colocación no es la que el novillo pide, justo ahí viene la colada que le derriba y le lastima. Aun así el novillo no saca negrura en sus intenciones hacia el novillero: pastueño, solo contempla.

Le pincha Gabriel al borde del tercer aviso.

En los toros, la brevedad se agradece.

Así lo entiende Juan Pablo Llaguno. El manso y feo tercero no ha tenido un pase dentro, ni siquiera en tablas, ni tapándole, ni poniendo el torero todo de su parte. Así hay que tratar al manso que es insulso, no merece la mínima consideración.

Espadazo y a otra cosa.

Eso esperamos de Antonio Lomelín pero ocurre menos que a medias. Otra vez.

Tras su inexplicable ausencia hace un año encontramos un torero con menos que decir, increíblemente. Ni siquiera el farol arrodillado enciende. No obstante, cuida del novillo al lancear a pies juntos y cuidar la lidia. El quite chicuelinero –parece que no hay más quites en el catálogo novilleril- muestra de nuevo debilidad y el doble saludo en el tercio de las infanterías antecede cite de perfil al novillo en tablas.

Brindis sentido a Alejandro Amaya.

Y cuando esperamos ese péndulo con toda la reminiscencia lomelinista, la cosa queda solo en cambiado por la espalda. Tras los primeros derechazos donde el novillo se emplea, el resto es frenón y debilidad, quizá el tercio hubiera ayudado pero lo cierto es que el novillo de Marrón carece del menor fondo posible.

La desesperación cunde, Lomelín, sin la marca de la casa, mata fatal, metisaca incluido y lo peor, ese momento en que se despoja de la casaquilla para ser objeto de la mofa del tendido asoleado que demanda, ya de pasada, las zapatillas. Decepción del torero lagunero que no ha sido ni la sombra del torero del año de su presentación.

Penosamente lo decimos.

Es entonces cuando el quinto sale recto y, aunque no remata abajo sino quiere echar la cara arriba del burladero, le nombran “Águila o Sol” y a cara o cruz debe salir Gabriel Sánchez que comienza correcto y con pulcritud. Empuja el novillo a Guillermo Cobos que aguanta el encuentro, no obstante pica contrario.

Tras echar la cara arriba en banderillas el astado crece y tiene que ver en ello los doblones de inicio de Gabriel. Luego guarecido del viento, en el tercio bajo La Porra, Sánchez traza largo el derechazo, a pesar de que de algunos la cara arriba del novillo aparece. Hay naturalidad pero poca quietud con la mano izquierda.

Esfuerzo hay, lucha igualmente, pero con el novillo siempre a más, pasando y pasando, con “El Gaby” termina por pasar nada. Traza alguna tanda con largueza, deja la muleta puesta con la derecha y remata por alto pero es poco para levantar la tarde gris en que ni llovió ni diluvió.

Ni agua, ni emoción.

Ni Águila, ni sol.

Nuevo aviso para “El Gaby” al que ni las palmas de su apoderado tras la barrera pueden sacar del marasmo al entrar a matar.

Tampoco corre con suerte Llaguno, deja crudo al sexto, inicia por alto y el geniudo novillo, horrible de presencia, se lo cobra. No merece Juan Pablo acartelarse con un encierro así. Al final, lo paga toda la concurrencia.

Aviso grave.

Hoy la Afición, quizá por la edad o por los cuidados que requiere la salud, no da el paso adelante y piensa antes en lo que puede mojarse que en lo que podría emocionarse en una tarde novilleril.

Antes era lo contrario.

Pero ocurre que la Afición anda muy pendiente de muchas cosas más que de lo que ocurre en el ruedo.

Y quizá, como siempre, en el toro está la respuesta para el diluvio que esperamos.

Solo que aun no llega.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2014. Domingo, Septiembre 7 de 2014. Octavo festejo de Temporada Chica. Menos de un cuarto de plaza en tarde cielo nublado durante todo el festejo y viento muy molesto durante toda la tarde. Amenaza lluvia que nunca llega.

6 Novillos, 6 de Marrón (Verde oscuro, Marrón y Naranja) Mal presentada por chica y muy pobre de cabeza, salvo el quinto nombrado “Águila o Sol”, número 50, negro entrepelado bragado con 435 kilogramos homenajeado con el Arrastre Lento.

Antonio Lomelín (Burdeos y Oro) Silencio y Pitos. Gabriel Sánchez “El Gaby” (Verde Manzana y Oro) Silencio tras dos Avisos y División tras Aviso. Juan Pablo Llaguno (Grana y oro) Silencio y Palmas.

Saludan tras banderillear al primero, Edmundo Navarro, y al cuarto, Jorge Luna y Fernando García Araujo. Fue examinado el aspirante a Picador de Toros, Guillermo Cobos.




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Autor Hilo