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Un Acto de Contrición – ¿Quién Engañó a la Plaza México? El Juez Condena

Publicado por Luis Eduardo Maya el 15/12/2014
Un Acto de Contrición – ¿Quién Engañó a la Plaza México? El Juez Condena
[Eduardo Maya] Jesús Morales, ese hombre, contraataca, remata su año taurino con nuevo indulto.

Con estos tintes imaginativos fragua la cortina de humo más caricaturesca de la historia de la Monumental que –parece el coro de cada ocho días- no había contemplado una tarde tan poco taurina. Que incluso hasta para “echar relajo” hay que hacerlo seriamente. El disparate tiene dos toros bravos, dos toreros que no se encuentran con ellos y otro más que, con la mano en la espada, abre la Puerta Falsa que echa por abajo toda esperanza de redención taurina.

Un Acto de Contrición – ¿Quién Engañó a la Plaza México? El Juez Condena.

Jesús Morales, ese hombre, contraataca, remata su año taurino con nuevo indulto. Con estos tintes imaginativos fragua la cortina de humo más caricaturesca de la historia de la Monumental que –parece el coro de cada ocho días- no había contemplado una tarde tan poco taurina. Que incluso hasta para “echar relajo” hay que hacerlo seriamente. El disparate tiene dos toros bravos, dos toreros que no se encuentran con ellos y otro más que, con la mano en la espada, abre la Puerta Falsa que echa por abajo toda esperanza de redención taurina.

Sí, solo los taurinos no están de acuerdo con lo ocurrido.

Pero como dicta Gary K. Wolf, el mundo de la fantasía, de caricatura, puede convivir con el humano. Lo malo es cuando la fantasía se apodera del entendimiento. Esto pasa cuando la aplicación de la ley humana está en manos de la caricaturesca potestad de un Juez que engaña a una multitud ávida de glorificar lo que ocurre en el ruedo.

Por ello, Jesús Morales premia a Federico Pizarro acabado el primer turno sin valorar la no petición de oreja de la mayoría de la asistencia. Ridículamente se escuda en la petición que, estrictamente valorada, tampoco es mayoritaria. Y no lo es, porque Pizarro ha pecado en exceso de tibieza, la actitud que Dios no perdona. Ni el toro.

Mucho menos este pequeño y retacado ejemplar tlaxcalteca, que carga en su cortedad y remate, un pasado bravo. Exige en el capote y hace que Pizarro tire del lance a pies juntos como recurso pues terreno devora y sitio apura. Crece en el puyazo y duda el espada en dar otro, dubitativa forma de estar en la arena le hace fallar pues deja cabos sueltos que en los toros es igual a no imponerse o mandar.

Deja las cosas a la buena de Dios y no se queda quieto. Mucho le cuesta tirar largo del toro y dejarla puesta. Para acabar, el reyes huerta le pasa la factura por el pitón izquierdo, largo y a más en cada embestida, con raza. Solo él sabrá a qué se fue al tercio. Solo evidencia su falta de firmeza. Peor el final de la faena, entablerado y al borde del desarme con un toro que pone todo al momento de entrar a matar.

Ovación de lujo por la gente en el arrastre que al menos entiende que la seriedad del primero está dentro de su breve pero armonioso trapío. Pitos fuertes en la oreja.

Nunca es bueno subestimar la corrida de antemano.

El segundo, chico y bien hecho en toda la línea de la casa, saca raza y exige la mejor versión de “El Zapata” Con son, exige tino y temple pero Uriel provoca una vuelta de campana que no impide que se crezca al preparado puyazo trasero de César Morales al que la gente responde con ovación, esto se prorroga en el tercio.

De ahí, el siguiente acto, la fregolina, no termina por cuajar. “El Zapata”, demasiado pendiente del arabesco no se impone a la raza del pequeño y nervioso toro, da aire y de ahí que le alcancen el capote y solo luzca al rematar. “Zapata” se ve exigido en banderillas donde solo en el segundo y peligroso par por dentro logra conjunción. Doblones efectivos.

Pero de ahí, poca cohesión en las tandas, dadas en diferentes partes del ruedo, un lado izquierdo extenso en la embestida que no aprovecha cuando la raza aflora y repetir pero el torero no atina sino tira de la innecesaria redondez y cuando verticalidad aparece le enganchan, varios muletazos, justo cuando corre la mano, no culminan porque “El Zapata” ya se está yendo del toro.

Penosamente. Cita a recibir y el burel embiste al engaño y le pinchan. Dos toros bravos con pésima suerte en el sorteo. Y paremos de contar. Pues el tercero ha sido una ficha.

Una joyita con la que “El Fandi” no se encuentra con el capote salvo en un remate antes de las banderillas. Atención. Los peones no han tocado ni en un capotazo al toro, Fandila ha cargado toda la lidia pero poco hemos visto de aquel banderillero efectista a veces, artista otra: siempre a cabeza pasada ayer y solo en el tercer par tocando en extremo al pitón derecho y luego hacia adentro es lo más destacable.

Luego ha hecho lo más difícil, hacer que el manso atienda la muleta, incluso le hace pasar por ambos pitones, con la muleta muy puesta y la embestida tapada todo el tiempo. Han sido tres por tanda y por lado, algunos de pecho completos pero la asistencia tan dispuesta al jolgorio todo el tiempo ni lo ve ni lo siente. Silencio solo.

Luego el peor de la tarde, empeorado aun más por la brega de Diego Martínez, sustituido por el propio espada que nada hace por rescatar al más manso del encierro y le mata sin mayor problema arriba.

Entonces el espectáculo continúa.

“Zapata” tira de su largo catálogo, algunas suertes salen otras no pero a la gente le da igual. Todo corea. Largas cambiadas, lances y chicuelinas. Un par bien logrado, el famoso “Monumental” aprovecha la ovación y da vuelta. El resto, un moroso tercio de banderillas igual trasero que caído, cuarteo y violín final. Su faena, sin ligazón o temple.

Muchos enganchones y esfuerzo pero poca realización.

Le viene chico el toro al “Zapata”, por ello se vuelca, brinca y se auto voltea en lasuerte natural en la estocada entera al vuela pies que, levemente trasera, derrapa al torero y detona la petición. Mas, rápido cual conejo de mago, más caricaturesco que real, el resorte del palco se activa y dos orejas marca Morales -“Si es Morales es Gracioso”- llegan ante la fuerte rechifla de la resignada minoría a la que aún queda la protesta.

“El Fandi” equivoca ante el manso castaño que quiere brincar al callejón pero no puede, trata de torearle bien pero cae en la trampa del cuarto par donde pasa en falso. La gente que no lo perdona. Roto el toro a pesar del esfuerzo del granadino, decide regalar a un toro feo y berrendo sin remate en sus carnes y con mucha cara.

Su nombre, “Bomboncito” y es un malvavisco. Casi se derrite.

Este berrendo en cárdeno tiene la suerte de encontrar a “El Fandi” que desde los lances le hace volver natural y bajar las manos, le dicta hasta donde llegar y le remata con suavidad. Luego, breve en el caballo, las chicuelinas llegan y encandilan al toro que muestra su proclividad a salir con la cara arriba y a huir. O sea, sosa su embestida.

Inteligente, “Fandi” brinda todo el aire del mundo al toro en el mejor par que ha colocado, la moviola con mucho temple que hace al berrendo no parar y tomar el aire necesario en el segundo tercio. A partir de entonces, encelado con el banderillero, el astado comienza a desplazar mejor y atender al engaño. Por ello, al inicio rodilla en tierra, “Fandi” muestra al toro tomar largo el engaño y alivia embestida hacia arriba.

Tras llegar al tercio un cambio de mano descubre el pitón izquierdo luego de los derechazos y ahí, Fandila hace que su cite apenas estorbe la embestida del toro, su toque es sutil y su forma vertical logran templar y desplazar largo al toro hacer que mejore pese a la sosería y ya con la derecha la faena crece porque David se templa y encela en los giros previos al pase de pecho.

Justo cuando la faena ha surgido la empeora la reduce a lo común un molinete de rodillas y otros derechazos que tratan de hacer humillar a los pitones pero que evidencian aun más la cara arriba, obstáculo indispensable para conocer el real y taurino destino del toro. Todo lo que ha construido “El Fandi” es tirado por la borda al rajarse a matar al toro.

De ahí la petición, tonta y absurda del indulto, donde la Plaza México se engaña a sí misma y sobre todo el Juez la condena a la Puerta de la Equivocación.

Solo eso explica la salida a hombros de un ganadero que no ha sido capaz de enviar un encierro bravo y de que “El Fandi” no haya llegado ni a la esquina de Balderas porque se bajo al carro porque se rajó en el momento de la suerte suprema.

Así, como en caricatura, Jesús Morales aparece y desaparece bravura, afición, arte y raza. Así de fácil, con la mano en la chistera, deja en la risa y la ignominia no esta tarde sino toda la Temporada Grande dominada por el sino de la carcajada.

Risa y risa, como película de caricaturas.

La autoridad ausente, la engañadora pompa del pendón, los parches y los metales, el escudo de la Ciudad, reducida a Juez y al servicio sabrá Dios de quién. La risa para la asistencia. La contrición para el taurino ante la inminente comedia. Para alegría nuestra tras el arrepentimiento puede venir la redención.

Temo decir que no siempre es seguro.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2014-2015. Domingo, Diciembre 14 de 2014. Octava Corrida de Derecho de Apartado. Un Cuarto de Plaza en tarde fresca sin viento. Asistencia variopinta y muy poco taurina.

7 Toros, 7 de José María Arturo Huerta (Divisa Rosa, Amarilla y Blanco) el séptimo lidiado como sobrero de regalo. Desigual y variopinta. Anovillado el castaño lidiado en sexto lugar. Chica en general, bien hecho y retacado el primero, muy armónico y agradable el segundo. Bien armado el berrendo en cárdeno de regalo aunque sin remate en sus carnes. Bravos primero y segundo, peligroso el tercero e insustanciales el resto de los lidiados ordinariamente. Se indultó, sin razón taurina alguna de peso para ello, al sobrero, de nombre “Bomboncito” número 50, berrendo en cárdeno, calcetero y veleto de 477 kilogramos.

Federico Pizarro (Blanco y Azabache) Oreja protestada y División. Uriel Moreno “El Zapata” (Canela y oro) Silencio y Dos Orejas con Protestas. David Fandila “El Fandi” (Berenjena y Oro) División, Palmas y Ovación tras indulto. Salió a hombros malamente junto al segundo espada e, increíblemente, al ganadero.

Mal la Autoridad toda la tarde.

Mala tarde de las cuadrillas en general principalmente de Diego Martínez que brega desastroso al cuarto de la tarde al grado de ser removido de su posición por el primer espada.

Destacan a caballo César Morales que saluda en el tercio tras picar al segundo y realizar la suerte de la divisa.


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Autor Hilo