La nota de la tarde la dio sin duda el diestro mexicano Alejandro Amaya, quien estuvo por encima de sus enemigos, mostrándose con sitio, elegante y con clase. Con su primer toro que tuvo calidad pero que duró muy poco, Amaya logro mostrar ese torero de temple y profundidad que por momentos emocionaron al tendido, muletazos largos que al final fueron estatuarios, para culminar con una estocada hasta las cintas y recibir así sus primeras dos orejas.

Lo mejor de la tarde vino con el que cerró plaza un toro negro noble al que entendió muy bien el torero de Tijuana. Lo saludó primero con bellas verónicas y lo remató con una media muy artística.

Posteriormente inició su labor muleteril doblándose con el astado para llevarlo a los medios, cuajándole una faena de mucha calidad sobre todo por el derecho, corriendo la mano con temple con un sello a la mexicana, al final falló en su primer intento para después meter la espada en buen sitio y ante la emoción del público que reconoció el esfuerzo del mexicano, le fueron otorgadas dos orejas.

Sin duda una tarde importante para el torero mexicano quién estuvo acompañado por su nuevo apoderado en México Pablo Labastida, quién también disfruto del toreo de su nuevo apoderante.

Foto:Javier Arroyo.

Ficha:

20 de agosto de 2010, Purullena, Granada; entrada tres tuartos; toros de Hermanos. Garzón, variados de presencia, nobles y con buen juego en conjunto.

Finito de Córdoba: Dos orejas y dos orejas y rabo.
Manuel Días El Cordobés: Dos orejas y rabo y una oreja.
Alejandro Amaya: Dos orejas y dos orejas.