Una afición que no exige a los matadores, no reclama a la empresa que paga por ver una corrida de toros y lo que menos hay son toros. Se celebra los rodillazos, las banderillas cortas, piden música así como pedir un chicle. Pero qué podemos reclamar si cada vez que se abre el coso poblano, las entradas son muy buenas, llenos o casi llenos. En conclusión, El Relicario es una “pachanga” y lo que menos tiene es seriedad, es una plaza de cuarta para una afición poco conocedora.

Una vez mas hemos visto una muy buena entrada llegando un poco mas de tres cuartos de plaza lidiándose astados de José María Arturo Huerta completamente anovilladas, con escasa presencia y descastados salvándose los corridos en quinto y sexto lugar. Se ha regalado un séptimo astado con un poco de mayor presencia presencia sin dar el juego que se esperaba.

José Luís Angelino: Silencio y Ovación
Pedro Gutiérrez Lorenzo: Dos orejas y una oreja
Octavio García El Payo: Silencio, dos orejas y silencio

Incidencias: Al término de la lidia del cuarto toro de la noche, el gran picador Domingo López dio una sentida vuelta al ruedo anunciando su despedida.

José Luís Angelino como siempre ha derrochado voluntad, pero sus enemigos no le han permitido el lucimiento. Con su primero el burel embestía con la cara arriba y los muletasos no lucián. Tras dos pinchazos y una bajonazo se retira en silencio.Con su segundo enemigo de la noche, lanceó bien con el percal demostrando sus facultades, banderilló bien pero en su afán de colocar banderillas cortas el toro fue sometido a exceso de capa sin poder colocarlas, pero ya es bien sabido que la afición poblana es muy poco conocedora y esto es lo que les encanta. Ya para el tercio final de la lidia el burel no termina por entregarse y Angelino solo toreó para la concurrencia. TRas fallar con la espada, se retira en medio de una ovación.

Pedro Gutiérrez Lorenzo ha venido a Puebla a demostrar que tiene una técnica muy depurada y tiene mucho arte. Con su primero Pedro, lo hizo ver que era buen toro, sin embargo el astado se rajaba y en base a dejarle la muleta en la cara lo pudo templar al hilo de las tablas, sacando pases de mucha valía. Tras una gran estocada fulminante el señor juez le otorga las dos orejas. Con su segundo toro de la noche, El Capea demostró su sitio, sin embargo considero que el mejor lado del toro era el izquierdo y no supo aprovechar esta condición, solo le dio una tanda. Sin embargo, en base a encelarlo, pudo sacar unos derechazos buenos ya que el burel tenía mucha clase. Una estocada muy mala hace que pierda las dos orejas quedando en una oreja dando inexplicablemente vuelta al ruedo el ganadero.

El Payo se presentó en Puebla a demostrar que tiene ganas de ser alguien en la fiesta. Poco pudo hacer con su primero que era completamente descastado, sin embargo con el sexto lo supo templar con el percal. Con la muleta el astado pedía muleta, un toro codicioso que tenía un buen lado derecho, muletasos tersos y templados. Quizás la faena no tuvo la pausa necesaria, pero esto El Payo tiene que ir aprendiendo y seguramente su apoderado El Capitán Calesero se lo tiene que estar diciendo. Tras una estocada entera en buen sitio se le otorgan las dos orejas. Regaló innecesariamente un séptimo que era para la basura, un toro manso que saltó al callejón y que no quería saber nada del El Payo. Tras tres pinchazos y una entera caida se retira en silencio.

Salen a hombos El Capea y El Payo.

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