Salieron por la puerta de toriles astados de Julio Delgado, Teófilo Gómez, Campo Real, Garfias y Barralva. Según los letreros todos eran de cuatro años y sólo uno cinqueño. A las apariencias desde la barrera no se veía ninguno con la catadura de un toro. Esta fiesta es de toros no de toreros, muchos de los asistentes reclamaron lo que salía de la puerta de toriles, puros astados que parecían novillos engordados y las autoridades no dicen nada.
Yo esperaría para la categoría del coso más importante de América que salieran por la puerta de los sustos TOROS en su máxima expresión. Pero ¿qué es lo que sucede en la Plaza México? Los coletas extranjeros hacen lo que quieren, escogen ganaderías con toritontines muy cómodos para no torearlos sino jugar con ellos.
Lo más difícil e incomprensible es que les festejamos todo, desde luego que yo no dudo de la capacidad artística y poderío de un Enrique Ponce, Sebastian Castella y Miguel Ángel Perera quienes tuvieron que recurrir al regalo de bureles con apariencia de novillos, para poder ver algo en las corridas de aniversario. Desde luego que emocionaron, nos hacieron levantar de nuestros asientos, ¡pero qué hermoso se vería si eso se lo hicieran a un toro de verdad! Tarde a tarde se juegan la vida del otro lado del charco y acá nos siguen conquistando.
La Plaza México no es la misma de antes, dejó de ser desde hace mucho tiempo un coso serio y respetable. Lo que se lidia en la capital mexicana no tiene ninguna trascendencia principalmente porque las autoridades no le dan esa calidad del coso más grande del mundo.
Por eso digo a 65 años de historia: ¡Pobre Plaza México! y ¿qué tan mal está nuestra fiesta brava mexicana?
Hay que ir más allá: en Guadalajara hemos visto por ejemplo que los mismos ganaderos de Barralva salen a hombros por llevar un encierro encastado y con presencia, Castella se enfrenta a toros con toda la barba y la misma afición le exigen como figura que es.
Hoy por hoy Guadalajara tiene la plaza más seria de México, donde por la puerta de toriles salen toros y no precisamente astados con justa presencia.
Señores matadores de toros, si dicen querer la fiesta brava ya no le hagan más daño, no engañen a esta noble afición que ha repletado el coso más grande del mundo en dos tardes. Señores Jueces de Plaza ¿qué no saben ustedes de toros?, me llama la atención que tienen toda la protección, no pasa de rechiflas o mentadas de madre el negar una oreja cuando es es ganada a ley, no desorienten a la afición y a nuestros coletas jóvenes. Respeten los intereses de la afición que para eso están ustedes o ¿acaso tienen miedo a los toreros europeos?
Como un aficionado más y que amo la fiesta de los toros solicitaría a los señores médicos veterinarios que se les practique un estudio postmortem a los astados, y publiquen a la luz pública, como lo hace la plaza de Mérida, la edad que tiene el ganado que desfila por el anillo de Insurgentes.
La Plaza México no es la misma de antes ahora es una plaza corriente donde se celebra todo. En esta temporada los grandes triunfos han sido con astados de regalo de similar presencia ¿acaso en Madrid y Sevilla se practica esta costumbre que si no triunfas regalas un toro?
Si me equivoco díganme ya que uno no tiene la verdad absoluta, simplemente nos dan la oportunidad de escribir unas letras de lo que pensamos y sentimos.
De todas formas: MUCHAS FELICIDADES PLAZA MÉXICO te queremos y nos sentimos orgullosos de ti, aunque mucha gente y no precisamente mexicanos te hacen daño, pero nuestra labor es protegerte siempre.
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