…por varios momentos, cuando los bovinos visitaban la arena producto de lo que llaman debilidad… invalidez, sobre todo cuando aquel quinto, ya no pudo resistir y sucumbió cual vaca lechera y, le resultó imposible incorporarse, para acabar siendo apuntillado.
¿Debilidad? ¿Invalidez?
La realidad de manera estentórea indica, exclama y reclama, que eso debe denominarse:
¡FALTA DE CASTA!
Seis… siete ejemplares, uno más de otro hierro tan comercial como el de la ganadería titular, a los que se les vio no sólo el aborrecible descastamiento y la asfixiante mansedumbre, sino una presencia más a modo, porque era el cartel de las llamadas figuras del toreo español; toros en ocasiones hasta trasijados, que en nada nos mostraban la grandeza del AUTÉNTICO TORO ÍNTEGRO.
Si en Valencia se hacían interminables los penosos momentos de ver a un toro MINIMIZADO a su máxima expresión, imagínese usted, lector amigo, a diez mil kilómetros… ¡cómo han crecido los defectos, el repruebo y la impotencia, por insistir en MINIMIZAR una Fiesta!, la que por otra parte, en su concepción esta… ¡la GRANDEZA!
Una Fiesta, en la que los propios responsables, son los ganaderos que proveen al elemento fundamental… el TORO BRAVO, para darle justamente razón y fundamento de ser Fiesta Brava, y que por menospreciarse ellos mismos, cediendo a la imposición de la figuras, han vuelto a mostrar la MISERIA taurina, que en nada les beneficia ni a ellos ni al espectáculo mismo.
Faenas bonitas… puede ser, pero aquellas hazañas que hacían cimbrar, emocionarse, conmover, llorar, gritar… conducir a la sublime locura, elevando a la categoría de HÉROES a los toreros, no las puede haber con estos REMEDOS de toros.
No… no se necesitan a esos que se denominan anti-taurinos, para EXTINGUIR al TORO BRAVO, cuando son los propios ganaderos bajo la imposición de las figuras, los que en su conjunto lo están consiguiendo.
Cuando el toro se derrumba… ¡LA FIESTA SE DERRUMBA!
[pagewrap=compartir.htm]