Ignacio Garibay: Al tercio tras aviso y leves palmas.
Daniel Luque: Oreja y división.
Arturo Saldívar: Oreja y oreja.
Incidencias:
El quinto toro fue protestado y devuelto a los corrales, el sobrero fue de la ganadería de Vicky de la Mora.
El sexto de la tarde de nombre Palenquero brincó al callejón.
_____________
Los años han pasado y hemos visto crecer a Arturo Saldivar, tanto física como profesionalmente. Este martes 26 de enero ha tenido dos actuaciones de mucho mérito y sobretodo de entrega y evolución taurina. Así lo mostró en el primero de su lote un bien presentado cárdeno claro de bella lámina al que recibió con verónicas de sabor cargando la suerte y rematando al soltar la punta del capote en escena torera. Luego de la breve vara quitó por chicuelinas de estilo y personalidad para seguir por tafalleras toreras y ganarse la diana desde el tendido.
Por bajo inició el tercio de muleta, reposado siguió en tandas por derecha dando extensión al pase, por naturales la misma tónica de belleza y pureza en la estructura, algunos más en redondo ante uno de los pocos astados que se dejó del encierro, aunque termino por echar la cara arriba. Saldivar pinchó en primera instancia y luego dejó en las carnes entera trasera para llevarse una merecida oreja.
Con el otro de menores posibilidades para la lidia el torero de la tierra le recibió con dos largas afaroladas de rodillas para seguir por chicuelinas lucidas al salir el burel de la jurisdicción del piquero.
Sin mucha emotividad ni transmisión en la embestida, el burel de Fernando de la Mora no se la puso fácil, pero el torero a base de decisión le fue sometiendo hasta meterlo a su muleta extrayéndole los pocos pases que tenía y así luego de entera en buen sitio se le otorgó otro apéndice.
Daniel Luque se presentaba en esta plaza y vaya que dejó una grata impresión sobre todo con el primero de su lote un cárdeno oscuro de hermosa presencia y de embestidas bruscas, mismas que Luque fue templando con el percal y el arte en las muñecas en las verónicas iníciales y el remate con revolera florida.
Pellizcos de espíritus flamencos en los recortes y trincherazos y a pesar de que en los naturales el burel salía suelto, Luque estuvo insistiendo, dispuesto buscando hacerle faena hasta robarle pases de pecho de pitón a rabo que arrancaron los secos y entendidos oles de la afición hidrocálida, pases de vuelta entera en una muestra de mando e inteligencia en su toreo hasta someter al de Fernando de la Mora, lo despidió de entera en buen sitio para pasear gustoso una oreja.
En el quinto de la tarde se vivió la sombra, al ver salir por toriles a un astado escurrido de carnes que fue justamente pitado por los aficionados hasta ser devuelto a los corrales, pero el reserva fue aún de menor trapío y también fue silbado, esta vez en el biombo ni se inmutaron. Luque tuvo que pechar con un toro, de poca transmisión, de medias embestidas y ante las pocas posibilidades presentadas prefirió abreviar para escuchar solo leves palmas.
Para Ignacio Garibay fue una tarde de voluntades, con el primero un cárdeno bien presentado tuvo una actuación decorosa, llevando la labor siempre a media altura con reposo, luego el astado se aplomó y Garibay tuvo que insistir para hurtarle algunos pases en redondo de tesón. Mató de varios pinchazos para ser invitado al tercio a agradecer las palmas.
El cuarto de la tarde de mucho menor presencia que sus hermanos, Garibay le recibió con verónicas de lentitud y rematando al soltar la punta del capote que pareciera deslizarse en el viento. Luego quito por chiculinas y tafalleras, pero al salir el burel de la vara mostro su debilidad.
Garibay comenzó doblándose con el toro para llevárselo de tercios a medios, luego algunos buenos momentos por derecha aunque ya el astado escaseaba las embestidas y se quedaba a medio viaje. El torero capitalino estuvo dispuesto pero inevitablemente no pudo mantener el ánimo en su faena que se tiño de tintes grisáceos. Pinchazo y entera caída para leves palmas.
[pagewrap=compartir.htm]