Se lidiaron astados de Los Encinos bien presentados de juego regular, primero y sexto malos, el resto fueron manejables pero se vinieron a menos.

Rafael Ortega: Silencio y oreja.
Fernando Ochoa: Leves palmas en ambos.
Daniel Luque: Leves palmas en ambos.

Incidencias:
El subalterno Alejandro Prado saludó desde el tercio en el quinto toro de la tarde.

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La quinta corrida de la verbena abrileña en Aguascalientes tuvo pocos tintes para plasmar en el lienzo del recuerdo, el ánimo se paseo muy pocas veces por el coso hidrocálido.
Rafael Ortega con su primero un negro bragado bien puesto de pitones definitivamente no tuvo opción, el burel nunca se empleo, fue deslucido y distraído. Ortega se vio con voluntad pero ante la nula materia prima hubo que entrar a matar dejando dos pinchazos y entera para retirarse entre la indiferencia del respetable.

La oreja vino en su segundo tras labor esforzada. El negro de los Encinos en un principio tuvo embestidas emotivas, luego del breve puyazo Ortega quitó por navarras que remató toreramente al soltar la punta del capote.
El de Tlaxcala cubrió de manera efectiva y rumbosa el segundo tercio, dejó un cuarteo por derecha, uno más de adentro hacia afuera y para terminar un par al violín que prendió la mecha del entusiasmo.
Rodilla en tierra y a la vera de las tablas inició Ortega su labor muleteríl, para seguir con pases por alto en ese terreno comprometido, luego se lo llevó a los tercios para lograr meterlo a la muleta por el lado derecho, pero la debilidad del burel se hizo evidente al doblar los remos delanteros. Por ese lado se quedaba corto y el torero tuvo que hacer alarde de su estilo propio, puso rodillas en tierra, desplantes en la cara y entera ligeramente caída para que la afición pidiera la oreja que fue concedida.

Ochoa se enfrentó a un cárdeno de bella lámina que también tuvo una salida esperanzadora pero poco a poco se fue a menos. En varas empujó con fuerza y posteriormente Ochoa dibujó una primera tanda por derecha de extensión y por bajo que le fue coreada. El de los Encinos comenzó a regatear las embestidas y los pases fueron gracias a que el torero michoacano tiró de él y a media altura consiguió momentos valiosos.
El viento sopló hasta hacer volar los papelillos en la arena y también hacer flamear la muleta de Ochoa, quien ante la adversidad le inyectó más ánimo a la escena. Pinchó arriba y dejó estocada entera para escuchar leves palmas.

El segundo del michoacano un negro más justo de presencia, mostró debilidad y Ochoa le llevó a media altura así, consiguió pegar algunos pases pero la situación no era la más favorable. Voluntad al dejar la muleta en los belfos y tirar de él hasta conseguir algunos pases de mérito. Pero la historia no terminaría como el torero lo hubiera deseado. Mal con los aceros para irse entre leves palmas.

De Daniel Luque esta tarde solo vimos destellos, con el primero jugando bien los brazos en las verónicas, el burel se empleaba en un principio por ambos lados y se arrancó de largo a los piqueros, hacía pensar que la labor iría a más, pero al final no fue así.

Chcuelinas rematas con media de sabor y garbo. De muleta inició por alto, midiendo las distancias, con reposo y tranquilidad. La primera tanda por derecha y a media altura fue larga y suave, pero posteriormente la labor fue decreciendo, el burel se paró pronto y Luque se esforzó para agradar, una dosantina riñonuda y ahí termino la historia, media trasera y contraria para irse al burladero entre tibias palmas.

El sexto de la tarde fue débil, doblaba los remos delanteros y siempre derrotó en la muleta de Luque, quien estuvo dispuesto pero definitivamente su labor en este toro quedará pronto en el olvido.

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