Se lidiaron toros de Bernaldo de Quirós desiguales de presentación, sosos, débiles y faltos de transmisión. Destacó el sexto que se dejó más, hubo un regalo de Teofilo Gómez muy justo de presencia que se dejó.
Eulalio López Zotoluco: Pitos, división de opiniones y oreja.
Sebastián Castella: Dos orejas y silencio.
Juan Pablo Sánchez: Al tercio y oreja.
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Hermosa, se ve la Monumental cuando no cabe un alma más; así lució la tarde de este domingo primero de mayo, el ambiente de tarde grande, el sol pegando con toda intensidad y en el albero tres toreros de estilos completamente diferentes en busca del triunfo.
Castella en respuesta a la expectativa del cartel y al cariño que la gente le profesa, no quiso irse de la feria sin un triunfo más. En esta ocasión se enfrentó a un cárdeno bien presentado pero soso y débil al que le sacó una faena dominante.
A pesar de las pocas posibilidades presentadas por el astado, Castella quitó por tafalleras y remate mágico al soltar la punta del capote, luego en el tercio de muleta le robó tandas por izquierda a base de insistencias y poderío. El astado rebrincaba en el último tiempo del muletazo pero el de Francia se quedó ahí metido entre los pitones hasta someterlo. Finiquitó la vida del de Bernaldo de Quiroz de tres cuartos de espada trasera y caída para que más rápido de lo que canta un gallo el señor juez otorgara las dos orejas, aunque en honor a la verdad la segunda estuvo un poco exagerada, pero insisto menos es más, pero el juez creo que no lo ve de la misma manera ya que ni siquiera espera a que las peticiones sean mayoritarias cuando ya ondean los albos pañuelos de sus rápidas y audaces manos.
El quinto de la tarde vaya fiesta que provocó en los tendidos, peo no crea que por su bravura y calidad, no, fue porque la gente se distrajo tanto de lo que pasaba en el ruedo que decidió buscar su propio entretenimiento. El negro de justa presencia fue tardo, soso, rascaba la arena y careció de transmisión. Castella quiso pero ante tal situación y con evidente molestia prefirió abreviar, varios pinchazos y estocada entera caída para irse en entre el gélido silencio.
Que gratificante es ver a un joven que se entrega en el ruedo por completo, dejando a un lado comodidades, parentescos y marrullerías. Juan Pablo Sánchez es toda verdad, su propia verdad, la dice y la revela en el ruedo, él solo frente al toro como deben hablar los toreros.
Con el tercero de la tarde otro justo astado de pelaje cárdeno, Sánchez propuso su tauromaquia de autenticidad. El burel era tardo y un tanto débil, pero el de Aguascalientes se lo llevó a media altura paso a paso y pase a pase poniéndole la tela roja en la cara para obligarlo a pasar y así sacarle el mayor provecho.
Por el izquierdo la misma situación, con la característica del valor al cruzarse en terrenos peligrosos sin importar que pueda pasar con tal de quedarse en el ánimo de su gente. Lástima que mató de entera muy caída y solo escuchó palmas desde el tercio.
El sexto de la tarde un cárdeno de trapío, fue el único astado que tenía más potencial, embestidas más francas y emotivas, con este Sánchez consiguió una labor meritoria, tandas muy de sentimiento y largueza, poniéndole la muleta en la justa distancia para tirar de él. Sometimiento, aguante y cercanías, tanto que se llevó una aparatosa voltereta que afortunadamente no pasó del susto. Con decisión regresó a la cara del toro para seguir con su labor, en las alturas la tradicional pelea de gallos y en el ruedo un torero que está dispuesto a todo. Pero el gozo se fue al pozo cuando dejó un pinchazo arriba y entera trasera, aún así el juez otorgó la oreja que fue silbada por unos y aplaudida por otros.
Para Zotoluco esta tarde por poco se va en blanco, con su lote tuvo actuaciones grisáceas y anodinas. El primero huyo de capotes, apenas empujó en varas y se paró pronto. Pero del torero y su disposición no vimos mucho y al final la gente le pitó con fuerza. Con el cuarto un toro que de principio sembró esperanzas pero se acabó pronto y dobló los remos delanteros, Zotoluco intentó un poco más pero nada, hasta ese entonces la historia para él no era favorable.
Eulalio entonces, decidió regalar al reserva de Teófilo Gómez un astado muy escaso de carnes que fue muy protestado, pero como ya sabemos el palco de la autoridad en estos casos hace mutis. Al menos el burel le permitió estar y cual si le hubiesen picado la cresta, Zotoluco salió ahora si por todas. En emotiva labor, recordó que es la llamada primera figura de México y que en la feria más importante del país se iría en blanco, inédito, desapercibido. Por ello luego del impresionante tumbo al piquero y una serie de gritos desesperados a su cuadrilla, Zotoluco se amarró los machos y tomó la muleta para eslabonar una labor de garra, de casta, zapatillas firmes y muleta cuadrada. Tandas poderosas en un palmo de terreno, toreros cambios por delante y el delirio en las alturas. El aguante y el valor por el lado derecho, los desplantes en la cara y otra vez “la de aquí” famosa.
No cabe duda lo que provoca la pasión, la fuerza de las nuevas generaciones que vienen con todo, tanto que hicieron volver al Zotoluco del letargo que le habíamos visto durante sus anteriores ocasiones. Al final pichó arriba y dejó entera caída para llevarse un apéndice, que más que eso, se lleva de San Marcos un reto consigo mismo.
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