Primero, segundo y tercero manejables,cuarto, quinto, septimo y octavo malos, solo el sexto fue más emotivo y con recorrido.

Antonio Barrera: Silencio y leves palmas.
Fabián Barba: Oreja y dos orejas.
Mario Aguilar: Oreja y al tercio.
Gerardo Adame: Palmas y al tercio.

Incidencias:
El subalterno Gustavo Campos se desmonteró en el tercio luego de muy buenos pares.
El viento solpló con inusual intencidad durante la lidia del séptimo y octavo.

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La feria de San Marcos sigue su curso y la tarde de este lunes se efectuó la décima corrida de la feria en la que figuraban tres toreros hidrocálidos y un español, todos salieron en pos del triunfo y así robarse un retazo de historia dentro del serial taurino más importante de México.

Para Fabián Barba ser triunfador en tardes defería le viene bien, ya que en ediciones pasadas lo ha conseguido y hoy no fue la excepción. Como todas las tardes vimos a un Barba lleno de entrega taurina, de deseos incontenibles y de muestras técnicas de apreciarse.
Con dos larga afaroladas de rodillas le recibió en el centro del redondel frente a toriles evidenciando desde un principio que venía por todo. Luego de breve puyazo el subalterno Gustavo Campos dejó magníficos pares en todo lo alto del morrillo para así saludar con fuerza desde el tercio.
De muleta Barba comenzó con pases por alto rodilla en tierra y de pie rematar con molinete que fue bien recibido por la afición. Ante las bruscas embestidas del negro de muy escasa presencia, Barba se quedó en terrenos peligrosos para extraerle tandas por derecha de voluntad férrea aunque el burel iba paso a paso, el de Aguascalientes estuvo con el deseo enorme de complacer a su gente. Intentó también por naturales sin mucha respuesta del astado al que terminó por lidiar por la cara. Lo despidió de entera en lo alto para llevarse una merecida oreja.

Otro de muy escaso trapío, y da pena porque se supone es la feria más importante de México, fue el sexto de la tarde al que Barba nuevamente recibió con larga afarolada de rodillas en el centro del ruedo, luego vinieron las chicuelinas y el remate torero al soltar el extremo del percal para crear así un momento de inspiración.
En varas el de Santa fe del Campo cumplió. Posteriormente Barba con toda tranquilidad se echó el capote a la muleta para quitar por gaoneras ajustadas y la brionesa de sabor.
Pases por alto dibujó Barba al inicio del tercio de muleta, las primeas tandas de tesón por el lado derecho rematadas con lento pase de pecho que despertó los ánimos de la ya para entonces aletargada afición. Largueza en su trasteo obtuvo Fabián con el único toro un poco más emotivo del encierro que le permitió llevarlo a media altura sin dejarlo escapar, aprovechando centímetro a centímetro las embestidas y así conseguir hilvanar una labor intensa, de pundonor y de entrega.
Le sonaron la pelea de gallos y en evidente conexión con el público, Barba prosiguió volviendo a rozar las mieles del triunfo que se veía venir. El torero aguantó en la cara acortando las distancias para así obligarle a pasar por su muleta. Al final se volcó sobre el morrillo dejando estocada en buen sitio y cortar las dos orejas para sumar un total de tres que no hacen otra cosa más que reflejar el sólido paso en la carrera de un hidrocálido, en su casa y frente a su gente.

Un negro de un poco mejor presentación tocó en suerte a otro de la tierra, Mario Aguilar, que recibió al negro con suaves lances a pies juntos. En varas la pelea estuvo fuerte para que, pasado el tercio de banderillas, Mario tomara la muleta y comenzara su labor con firmeza y por bajo llevándoselo de tercios a medios. La primera por la diestra fue larga y reposada para rematar con el de pecho que fue deletreado, continuó por ese lado estructurando dos tandas más de prolongación, paso a paso, poco a poco sin acelerase ante las medias embestidas que le rosaban la roja.
Ya por el izquierdo fue otro cantar, levantó la cara, pegó arreones y salió suelto. Terminó por manoletinas de cercanías y dejó entera un tanto trasera y caída para cerrar pundonorosa actuación. Los pañuelos se asomaron y se le otorgó una oreja.

Con el otro poco había que hacer, ya que las condiciones idóneas no se conjuntaron, y si juntamos el tremendo vendaval que azotó a la Monumental, son de agradecerse todos los esfuerzos por sacar lo mejor de sí por parte de Mario Aguilar quien luego de labor esforzada en lucha contra el viento y el toro, mató de varios pinchazos para saludar en el tercio.

Entrega a carta cabal son las palabras que describen a Gerardo Adame, ante el escurrido de carnes cuarto de la tarde, Adame estuvo insistiendo, pero el “toro” rebrincaba, no transmitía y reflejaba brusquedad en sus embestidas. Gerardo acortó las distancias pero la labor no logró romper del toro, mal con la espada para irse entre palmas.

Con el octavo uno más de muy escaso trapío Adame en un arrebato de valía y corazón se la jugó entre el tremendo viento que sopló con fuerza, varias veces estuvo a punto de ser lesionado cuando el aire lo descubría, pero el muchacho hidrocálido no cedió nunca y mantuvo a la gente en un en vilo debido a sus ganas de querer ser. Al final mató de entera muy caída y la gente le reconoció sus deseos invitándolo a saludar con fuerza en el tercio.

Antonio Barrera tuvo dos faenas de voluntades, ambas impregnadas de tesón pero las malas condiciones de los astados no le permitieron el triunfo. Con el primero de la tarde, un minúsculo burel de Santa Fe del Campo, Barrera le sacó el mayor partido posible, pero su labor no conecto del todo con los tendidos y luego de entera caída recibió leves palmas.

Un negro de más presencia correspondió a Barrera en segundo término, mismo que siempre salió punteando la muleta y dejando tras de sí medias embestidas. El español estuvo dispuesto como cada tarde pero no le fue suficiente para que llegara el triunfo. Mató de pinchazo hondo y escuchó solo leves palmas.

Foto: oem.com.mx

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