Vicente Barrera: Palmas y dos orejas.
Manuel Jesús El Cid: Oreja y saludó en el tercio.
Daniel Luque: Ovación y palmas.
Detalles:
Se ha retirado de los ruedos como profesional del toreo, Vicente Barrera, el último toro estoqueado llevó el número 149, de nombre Señor y con 482 kilos de peso, se lidió en cuarto lugar de la lidia ordinaria. Se le desea al ex matador de toros valenciano, lo mejor en su nueva vida.
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Emotiva, muy emotiva ha sido la despedida de los ruedos del torero valenciano, Vicente Barrera, quien en todo momento… desde con su complicado primero, estuvo demostrando no sólo el profundo cariño a su profesión, sino al gran público, a sus paisanos valencianos, que han estado para apoyarle, así como para también ser testigos de un importante hecho taurino para Valencia, la despedida de un torero honorable a carta cabal.
Tersa, armónica ha sido la faena del adiós que conmovió al cónclave, el astado aunque con cierto grado de debilidad, fue toreado con serena inteligencia, y sobre todo, con la pasión que desborda y contagia a los tendidos, consiguiendo que en comunión todos los reunidos, gozáramos la propuesta artística que ha quedado antoada en los anales taurinos. Tras la rúbrica con la espada, la gente exigió literalmente los dos trofeos que abrieron de par en par la puerta grande del coso de Xátiva, y así, al finalizar el festejo salir con la satisfacción de haber cerrado con éxito una etapa de su vida.
Quien vio irse sin misericordia la puerta grande fue a ese también gran torero que es, El Cid. Ha sido el creador de una intensa faena en su primero, que encendió el fuego de la pasión en los tendidos. Una propuesta de trazo largo, templado, rítmico, encalando, incitado y consiguiendo las embestidas del burel, de acuerdo a su mandato, por lo que tuvo que acudir el astado en el tiempo y el espacio que dictó el artista, para en conjunto ir creando bellos…. bellísimos momentos escultóricos que trascendieron al espíritu del diletante taurino. Todavía se recrean en el archivo de sastre de la memoria, esas series con la mano diestra, que han sido un compendio de buen gusto y armonía, lo que tuvo perfecta respuesta en el toreo al natural, siendo tan natural en lo sustantivo como en lo adjetivo. De no haber aparecido por ahí un pinchazo en todo lo alto, antes del certero espadazo, hubiera lucido las dos orejas, pero a pesar de la estentórea petición, el presidente decidió sólo conceder una.
Con el que hizo quinto, El Cid, volvió a recrearse en series que trascendieron en el orden estético y en el orden taurino, por lo impecable del planteamiento y desarrollo, y por supuesto, por el sustento que le da el poder del sentimiento que arrebata, conmueve y conduce a la sublime locura a los aficionados allí reunidos. Pena ha sido que la espada haya jugado una mala pasada, y lo que pudo haber terminado en una salida por la puerta grande, haya acabado en un episodio tan breve como la ovación en el tercio, pero el gozo de haber disfrutado la expresión artística de este gran… gran torero, nadie ya la puede borrar.
Daniel Luque es un joven con un horizonte tan prometedor, del que estamos seguros que irá cumpliendo por sus innegables cualidades que posee, eso se volvió apreciar con su primero, otro ejemplar manso complicado, al que Daniel supo extraerle una faena importante, convenciendo al respetable que en él habita un torero de grandes alcances. Faltó toro, pues sí, efectivamente, faltó toro, pero ahí estuvo el torero supliendo lo que le faltó a su primero; y poniendo todo y mucho más con el pésimo jabonero que ha cerrado plaza, y que se negaba a embestir. El joven Luque tiene un horizonte por demás halagüeño, hoy nos lo recordó sus quites suaves, bellos, cadenciosos; y cuando tenga frente a él, a un toro que le de todas las posibilidades para dar rienda suelta a su inspiración, volveremos a gozar del buen gusto y torerismo que atesora.
Como punto final, sólo queda desearle lo mejor al matador Vicente Barrera, que como abogado continuará cosechando triunfos.
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