Sexta novillada en la plaza Nuevo Progreso, novillos del El Vergel, ovacionados cuarto y sexto en el arrastre.
Salvador López: Silencio y silencio.
Alberto Valente: Al tercio y oreja.
Santiago Gómez: Silencio y aviso.

Detalles:
Salieron al tercio los banderilleros Fermín Quiroz y José María Villalobos.

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La tragedia se hizo presente en la plaza Nuevo Progreso cuando Norteño, el tercer novillo de la tarde, después de salir al ruedo pegó un brinco al callejón. Fiel a su trabajo como mozo del servicio de plaza don Salvador Hernández, de 69 años, intentó abrir la puerta más próxima para que el astado regresara al ruedo. El primer intento fue fallido, Salvador no logró abrir el pestillo de la puerta en la cercanías del burladero de matadores.

Como un ferrocarril sin control Norteño iba al encuentro con Salvador, quien inmóvil por la impresión recibió en el tórax un golpe certero del pitón izquierdo del novillo de la ganadería del Vergel.
Los segundos siguientes fueron de pesadilla, el novillo corría por el callejón con su presa colgando de un cuerno. Aproximadamente durante 30 metros don Salvador era arrastrado en una escena que congeló a todos lo presentes, hasta que Norteño se topó con la próxima puerta abierta y después de un brutal estrellón contra la barrera cayó Salvador con el pecho cubierto de sangre.
Las heridas en la cavidad torácica y abdominal movilizaron al cuerpo médico de la Nuevo Progreso, que intentó estabilizar lo más pronto a don Salvador para trasladarlo a un hospital lo antes posible (ver recuadro).
Un silencio y ambiente denso, como si el aire se pudiera cortar con una tijera, llenó el ambiente de la plaza. Nadie se atrevía a decir la primera palabra, pero como en otros rubros la función tenía que continuar.
Con el sopor de la tragedia los alternantes tuvieron que sacar adelante lo que parecía todo menos un festejo.

En lo taurino el regiomontano Alberto Valente fue el más destacado al cortar la única oreja de la tarde después de una faena con valor kamikaze.
El menudo torero regio se la jugó con el quinto de la tarde al que recibió de rodillas en el centro del ruedo. Desde ahí la entrega de Alberto fue sin medir consecuencias. Colocó banderillas y cerró el tercio con un par al violín para poner claro que iba por todas. Con la muleta ante un novillo peligroso cuajó muletazos llenos de entrega al punto de ser cogido sin más consecuencias que la taleguilla rota, pero el ánimo intacto. El público, que ya era más que consciente a esas alturas de lo peligroso de los novillos del Vergel, le reconoció la desmedida entrega que fue coronada con un certero espadazo.

Salvador López mostró detalles artísticos en ambos enemigos sin terminar de redondear la faena.

Mientras que el debutante colombiano Santiago Gómez se vio con menos rodaje.

Foto:Gus Pelayo.

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