Federico Pizarro: Oreja y dos orejas.
Jerónimo: Palmas y ovación.
Eduardo Gallo Vuelta y palmas.
Bajo la resolana de un cielo nublado que nunca se decidió a llover, se llevó a cabo la corrida de carnaval en Tlaxcala a beneficio del DIF Municipal, organizada por la Fundación Taurina de Tlaxcala Sr. Erick Amado Ramírez. Los espadas lidiaron un encierro de Tenexac al que poco se disfrutó dada su falta de fuerza, todos los astados cayeron irremediablemente.
Federico Pizarro, violeta y oro, se enfrentó a Moplatani (Enojón), Número 248. Cárdeno claro, bien puesto de cornamenta, chico de caja, de mejor juego que sus hermanos por su disposición a bajar la cabeza. Sin embargo la falta de fuerza no permitió mayor lucimiento. Pizarro lo llevó muy bien bregado al caballo, del que salió tan sólo para caer a la arena sin poder ponerse en pie por sí mismo. Lo probó por chicuelinas andantes que animaron al respetable. Un par de banderillas fue suficiente para cambiar de tercio. El torero lo llevó de las tablas a los medios con doblones pertinentes, para lidiarlo por derechazos. El toro se sentía más cómodo en el tercio pero el diestro habría de tratar de sacarlo de ahí, esta vez de hinojos. Una tanda más tarde le dio muerte con una estocada profunda pero caída. El juez José Luis Andriano le otorgó una oreja con la que dio la vuelta al ruedo ante la inconformidad a gritos de un aficionado de sol que no dejó de increparlo.
Jerónimo, vestido con un terno azul y oro, lidió a otro cárdeno claro, botinero de los remos delanteros, cómodo de cornamenta que bajaba la cabeza con nobleza. Su nombre: Texutli (Azulino), número 168, pesó 470Kg. Recibió la puya justo en la divisa que curiosamente, nunca perdió. En banderillas Cristian Sánchez se lució como siempre, sin duda es uno dos los subalternos de lujo, como el chaleco de oro que llevaba bajo la casaquilla verde en pasamanería. Jerónimo probó por ambos pitones al toro. Por el derecho lució más, lamentablemente el matador falló con la espada (pinchazo y bajonazo). Salió a recibir las palmas de una afición que aplaudió con fuerza el bajonazo.
Eduardo Gallo, sangre de pichón y oro, tuvo al tercer y último cárdeno claro de la tarde: Atoyatetl (Guijarro), número 408, que pesaba al llegar a los corrales 430Kg, un toro chico, justo de cornamenta. Lo saludó con unas verónicas que arrancaron olés incluso en el callejón, donde casi todos permanecen concentrados. El de Tenexac recibió sin incidentes la puya y las banderillas. Eduardo Gallo se mostró torero llevó al toro a los medios y con suavidad trató de moldear la embestida de un Guijarro que no era del todo cierto. Lo probó por ambos lados y se le llegó a ver sonriente, pero el acero no permitió que le cortara al menos una oreja pues pinchó un par de veces antes de lograr hundir el estoque. Dio una honrosa vuelta al ruedo entre aplausos.
El cuarto de la tarde se llamó Chololiztli (Saltador), de número 108 que no dio muestras de querer ‘saltar al callejón’ con sus 450Kg. Un cárdeno oscuro, bragado corrido al que Federico Pizarro le cortó las dos orejas, fue recibo con un percal que reprodujo delantales muy pintureros. Aguantó un puyazo un tanto trasero que le agudizó la debilidad que compartía con sus hermanos. Las banderillas fueron colocadas sin mayor susto. El primer espada se disponía a brindar la muerte de su toro sin embargo el aficionado que lo increpó decidió hacerlo nuevamente y aquel decidió incluirlo en el brindis. Una faena en el tercio que arrancó emociones al tendido y una estocada entera y caída pero muy aplaudida, le permitieron obtener dos orejas a Pizarro.
Con una larga cambiada en las tablas, Jerónimo, probó a burel de 450Kg, número 128, de nombre: Ichcapixqui (Pastor de Ovejas), un cárdeno bragado corrido, bien puesto de cornamenta, tal vez el toro más débil del encierro. Una puya casi de pellizco y un solo par de banderillas dieron paso a la faena. El matador se desesperaba por momentos ante tan mermadas facultades del animal, sin embargo lo lidió por bajo tratando de ahormarle la cabeza, sin conseguirlo del todo. Busco lucirse por naturales pero el bicho perdía las manos fácilmente. Salió al tercio tras dos intentos con la espada.
Sin duda el de Salamanca buscó afanosamente la cadencia del temple en cada lance, en cada muletazo, tanto como los mexicanos. Saludó al último de la tarde con unas verónicas muy suaves, rematadas pintureramente. En el caballo el toro aguantó un puyazo trasero apenas. Las banderillas dejaron ver lo incierto de su acometer. En la faena Gallo no pudo bajarle tanto la muleta porque el toro perdía las manos, lo llevó a media altura por el pitón derecho y trató de mantenerlo en los medios hasta que el burel se refugió en tablas. Con la espada falló nuevamente y recibió las palmas del respetable. El toro: Cocallotl (Lámpara), herrado con el número 28, otro cárdeno que pesó 440Kg.
Incidencias del Festejo: La afición esta vez no acudió a la cita por lo que no se llegó a la media entrada pero se contó con la presencia de Leticia, la reina del Carnaval quien lucía una hermosa corona tallada en madera.
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