Antonio Lomelín: Oreja y oreja
Pablo Hermoso de Mendoza: Dos orejas y dos orejas y rabo.
Uriel Moreno El Zapata: Palmas y dos orejas.

Incidencias:
El segundo toro del festejo, de nombre Gran Señor, de la dehesa de Los Encinos, que le correspondió a Pablo Hermoso de Mendoza recibió arrastre lento.
Mientras lidiaba el 5° del festejo, El Zapata se resintió un poco de la pierna, al parecer por la recuperación de la cornada sufrida en La México.

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Abrió plaza Antonio Lomelín, el novillero saludó finamente a la verónica, llevó alegremente al novillo al caballo con chicuelinas. Con la muleta se vio bien y con idea a pesar de su corta edad, muy serio y con detalles de arte ante un astado que en ocasiones lo miraba por el pitón derecho. Hundió el acero para irse con una oreja en la espuerta.

El mismo cerró plaza, recibió al astado con lances a la veronica. En el tercio de muleta corrió bien la mano, templó y con un estoconazo se fue también con una oreja, las cuales le abrieron la puerta grande.

En todo momento Pablo Hermoso de Mendoza demostró el sitio que tiene, toreó bien a la grupa y de poder a poder, llevando a un toro que fue bueno de Los Encinos. En el encuentro de la suerte suprema hizo rodar a su enemigo con un rejón de muerte bien colocado, para ser premiado con dos orejas.

A su segundo lo llevó bien toreado, rejones de castigo en buen sitio y banderillas bien colocadas, luciéndose en todo momento, ya que es un maestro del arte de marialva, lo toreó bien a la grupa, haciendo recortes por los adentros en dos ocasiones y adornándose también con piruetas. Remató su presentación con un sendo rejón de muerte en todo lo alto que hizo doblar al toro sin puntilla, llevándose las orejas y el rabo en la espuerta para irse con la frente en alto y refrendar una vez más el sitio que posee, colocándolo como el máximo triunfador del festejo.

Por su parte, Uriel Moreno El Zapata estuvo muy bien desde el capote con variedad en su toreo. Puso banderillas de buenas maneras. Con la muleta muy firme y templado, lástima que se le fueron las orejas de su primero tras haber pinchado e intentar descabellar en algunas ocasiones, despidiéndose entre palmas.

Al 5to del festejo lo recibió adornándose con un capotazo cambiado, luego se plantó y toreó bien a la verónica, hizo un vistoso quite por navarras y colocó formidablemente los palitroques. Con la muleta estuvo bien ante un toro que había que poderle y Uriel lo hizo, le pudo bien y lo templó, se apuntó bien en esta ocasión y con una buena estocada, se despidió con dos orejas que también le abrieron la puerta grande.

Fotos:Edher Vargas.

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