Los astados fueron de la ganadería de Marco Garfias, un encierro gordo, con edad y cuajo.
Antonio Barrera: Dos orejas en su primero, a su segundo se negó a matarlo, teniendo que hacerlo el sobresaliente.
Israel Téllez: Bien en su primero, pinchó y sufrió una fractura del dedo índice, aun así, mató a su segundo enemigo, al cual soportando el dolor de la mano pichó para escuchar sendas ovaciones.
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