Lo que han hecho sus toreros, en España y en México, vale destacarlo, tiene que ser admirado y debemos apoyarlo.
Lo sucedido en los últimos festejos, oportuna y justamente protestados por aficionados, periodistas independientes y organizaciones de aficionados, debe ser enmendado por la Empresa de la Plaza México, los ganaderos de bravo aztecas y muy especialmente por los más responsables de los acontecimientos negativos: las autoridades taurina de la Delegación responsable de la defensa del público taurino en la Ciudad de México.
Basta ya de meter a México en el canasto de la corrupción, y con su fiesta, que vive momentos estelares, defender una historia brillante en la Fiesta de los Toros.
Los toros de Barralva, que este domingo pisarán la arena de Insurgentes, el historial de Joselito Adame, Arturo Saldívar y Diego Silveti nos llenan de ilusión, aunque vivamos a distancia de los acontecimientos sentimos a México en el corazón.
Si nos alegran sus éxitos, nos duelen sus fracasos.
El domingo, seguros estamos, México debe reivindicarse de los traspiés dados en el camino de la presente temporada.
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