El festejo se retrasó por una hora a causa de un impresionanten aguacero pero la gente aguantó para ver lidiar cuatro toros con apariencia de novillos de La Joya de los cuales sobresalió el lidiado en cuarto lugar que mereció el arrastre lento por su calidad y bravura.

El rejoneador Rodolfo Bello no pudo actuar debido a las condiciones del ruedo.
Miguel Ortas Miguelete: Oreja que fue protestada y oreja.
Pedro Gutierrez El Capea: Oreja y dos orejas.

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Una vez más se hizo esperar a la gente en esta plaza de la hermosa población de Doxey, Hidalgo, sólo que esta además de la hora de impaciente espera, tuvieron que mojarse para así poder ver su tan deseada corrida de toros. ¡Vaya tan buena y noble afición de ese poblado!, el cielo se caía a cántaros, y no se movieron para nada. Al final, la corrida de toros, bueno de microscópicos pequeñajos, se llevó a cabo con cuatro animalitos de agradabilísima apariencia de novillos que procedieron de La Joya.

Emprendieron el paseíllo y otra vez hicieron esperar al respetable, sólo que esto fue para valorar el ruedo y saber si se podía torear, aunque muchos reclamaban, que hubiera sido lo mejor haber valorado el ruedo antes de partir plaza y no hacer esperar más tiempo al conclave, que si se quedó, fue porque quería precisamente ver toros.

Miguel Ortas Miguelete: Salió con disposición de agradar al público, que en todo momento le exigió que se quedara quieto, ya que, así como la gente se esperó y le apoyó para que se diera el festejo, igualmente reclamaban que hiciera el buen toreo; sí esas fueron algunas de las consignas para el buen Miguelete, dejando algunos capotazos sin conseguir asentar las zapatillas. Después pasaría lista con los garapuyos, sin poder concretar las banderillas. Con la muleta se le viera un tanto desconfiado, no sabemos si por las condiciones del ruedo o que otra cosa le afectaba a sus recursos, ya que el animalito pasaba, lástima que terminó acudiendo al cobijo de las tablas; después de algunos pinchazos el juez sin razón alguna o pleno de una bondad infinita, le regaría una oreja.

Con su segundo, apareció un quite por chicuelinas, que penosamente, fueron muy deslucidas. Como para ese entonces la cuadrilla de El Capea ya había banderilleado, su cuadrilla no tuvo más remedio que poner las banderillas, nada más que a la media vuelta y al violín. Ya con la muleta, en esta ocasión, dejó ver que tiene ganas de agradar al público y pudo lograr algunos buenos muletazos, ajustándose mucho, tanto, que por un momento visitó las alturas, sin consecuencias que lamentar, para después colocar una estocada, un poquito delantera, que hizo doblar al toro y el juez otorgaría una oreja, sin dejarse influenciar por el señor padre de Miguelete, que pretendía le diera la segunda.

Pedro Gutiérrez El Capea: recibió a un microscópico ejemplar, que para este poblado que está acostumbrado al toro con edad y trapío, no le hizo ninguna gracia ver a ese animalito. Lo saludo con verónicas y remató con una media rodilla en tierra; ya con la muleta y con decisión de agradar al público, mostró el oficio que tiene, que le permite sobre todo con los pequeñajos hacer todo tipo de florituras. Dejaría tres cuartos de espada un tanto desprendida, y el cónclave otorgaría una oreja.

Con su segundo un ejemplar, con calidad, bravura y recorrido, realizó un saludo capotero que de inmediato el público corearía al compas de cada verónica. Ya con la muleta, produjo buenas tandas por la derecha, muletazos con calidad, también con la izquierda dejaría ver una vez más el sitio que tiene. Colocaría tres cuartos de estocada, para hacer rodar sin puntilla al burel, para recibir una oreja y el publico exigiría la otra, y así El Capea, con el agua hasta los tobillos, saldría triunfador del festejo en Doxey.

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Video:Mario Brito

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