Se corrieron siete toros de la ganadería de La Soledad, uno de Marrón, uno de Celia Barbabosa y uno de Guanamé, este último, el primero de regalo de la maratónica corrida de toros por parte de Aguilar.
De mas estará mencionar en la opinión individual de cada uno de los alternantes que estuvieron ‘valientes’, ‘voluntariosos’ o ‘echados para adelante’, cuando en este cartel al menos un par de ellos merecen mas apoyo de las empresas -me refiero a Godoy y Aguilar-, y uno de ellos, el primer espada, debió haber estado colgado al menos en un par de fechas.
Los alternantes: Fabián Barba, Antonio García El Chihuahua, Mario Aguilar y Oliver Godoy.
Lo bueno de la tarde: El profesionalismo de todos los alternantes
Lo malo: El mal juego que dieron los ejemplares lidiados. Los del cartel oficial cumplieron en presencia; Los de regalo y el parche de poca presencia y anovillados.
Lo feo: La poca entrada, apenas una tercera parte del aforo.
El detalle: Sonó El Corrido de Chihuahua en las alturas para el matador de dicha tierra.
Fabián Barba tuvo una actitud muy torera en ambos ejemplares, destacando la lidia que dio al segundo de su lote. Con su primero pudo realizar algunos detalles solamente, ante un toro descastado y que pasaba con la cara alta. Barba poco a poco lo fue metiendo en el engaño y a pesar del defecto mencionado, hizo que la gente se involucrara en su lidia. Desafortunadamente la espada andaba desafilada y solo escuchó palmas.
Con su segundo se la jugó de inicio, recibiendo -o intentando- hacerlo en los medios de rodillas, donde salió bien librado gracias a que logró zafarse del inminente golpe, al no hacer caso el toro del toque del capote. Con muleta fue creativo, y sobre todo con el poco gas del ejemplar en turno pudo hacer una faena templada y suave, donde dejo ver que su torería tiene no solo arrojo sino arte y profundidad. La espada le jugo mal de nuevo y perdió lo que pudo ser una oreja.
En la tauromaquia de Antonio García El Chihuahua debe destacarse su agilidad de banderillas. Como lo sabe hacer, lució ágil, atleta y atinado al cubrir el segundo tercio de sus dos toros. Su capote también ha mejorado y logró instrumentar un buen quite con faroles invertidos. Con la muleta -y en descargo de el habrá que mencionar las nulas facultades de sus toros- no pudo lucir. El respetable le ha dado palmas en su primero, y silencio en su segundo.
Al no tener suerte en su lote Mario Aguilar decidió regalar un toro que a pesar de su escasa presencia le permitió lucir. Le pegó interesantes tandas por derecha y al natural en las que pudo meter a la muleta a un toro algo soso de Guanamé, pero que al no tener malas ideas le pudo dar suaves y templados muletazos.
Se le vio asentado y pausado, con mas madurez y mas claridad en su toreo; se le vio satisfecho con lo que hacía y pudo coronar su actuación con una buena estocada, que le permitió el corte de dos orejas.
Como lo mencioné, el día de ayer, al parecer de quien escribe, el juez bajó el nivel del rasero, en lo que a mi gusto debió ser una faena de una oreja.
Los breves destellos de arte de Oliver Godoy invitan a verle torear y seguirle de cerca los pasos. Maneja el capote con clase y de una manera fina. La muleta le deja ver como un torero que entrena técnica y que ve muchos vídeos de toreros de arte y refinamiento. Tiene bien definido lo que quiere hacer y hacia donde lleva su carrera. Vale la pena que las empresas le den fechas. No tuvo suerte con un sobrero que se corrió en el décimo turno y que fue el que cerrara la feria 2013