Sin embargo, en toros de regalo, el rejoneador español Leonardo Hernández obtuvo dos severamente abucheadas y, Arturo Macías una.
Ahora que la ovación unánime, de general consenso y unificadora fue para el bravo y emotivo abreplaza de Don Fernando de la Mora ¡Ah que toro! de arrastre lento.
Y qué contrastes.
Un piquetito de Mauro Prado dejó idóneo al burel de Lebrija al descubrir Joselito el buen lado derecho para quitar por ajustadas Chicuelinas y pese a que esta vez no luciera en banderillas, sí al correr la mano para conducir la embestida del que hizo tercero de la tarde para recibir la ovación, tras una entera caída.
Nada bueno apuntaba frente al sexto del festejo número 13, fallando nuevamente al cubrir el segundo tercio. Pero el adecuado planteamiento de faena cambió la decoración: un sereno inicio por alto y cuando el mando cobró redondez se alteró el volumen del olé. Centrado, con el cuerpo fijaba a la res para después mandarla hasta donde el largo brazo le permitía al tiempo que se coreaban los muletazos. Tiempo y espacio.
Sin atosigar al de Lebrija llevándolo lentamente en deleite, pero esas extrañas cosas que suceden en dia 13 silenciaron el encanto al pinchar. De pronto, vino una fulminante estocada en lo alto y se hizo la petición mayoritaria; se entregó la oreja y cayeron las protestas.
Tarde de consagración apuntaba para el rejoneador con el estupendo lote de Don Fernando de la Mora, pero: a sus dos los pasó con un rejón de castigo. Al primero le templó la embestida cuantas veces quiso al llevarlo toreado a la grupa. Sus banderillas quedaron traseras y con el rejón de muerte estuvo fatal. El, al tercio y que se desgrana los aplausos de unos siete mil espectadores en el arrastre a “Petrolero”.
Tan bravo como el primero fue el cuarto, el scrip fue similar: un fierro de castigo, banderillas traseras, cortas al violín, la rosa y el abucheo tras pinchazo trasero y seis golpes de descabello al bajarse del caballo.
Regaló Leonardo uno de Marrón, sin pararlo, aparentes quiebros pues unicamente marca para dejar traseras las banderillas, a fin de que quedara al descubierta la cruz. Rejonazo caído y contrario y una gran actuación histriónica al doblar el toro. Dos orejas bajo airadas protestas de los conocederes.
Parecía que la 13 no se le daba a Macías. Un quitazo por Saltilleras con su primero, brindado al gobernador de Aguascalientes. Tandas en redondo sin penetrar en el ánimo, pese a contar con un buen lado derecho del de Lebrija. Aviso y palmas.
Desarrolló sentido el quinto de la tarde al pasarlo crudo. Un par de veces fue arrollado Arturo al quitar por Gaoneras; brindis a El Juli, y entre derrotes una media y dos descabellos para otro aviso.
Quince días antes un toro de Jorge María fue indultado por lo que al anunciar al octavo de regalo se presagiaban grandes alcances con “Dorado” del mismo hierro. Pero apareció la mansedumbre y el ruedo se tapizó de cojines al negarse el astado a acudir a los capotes y caballos, sin embargo el maestro capote de Alejandro Prado lo metió a la tela y paulatinamente fue cambiando el clima, no obstante las dificultades que pasaron en banderillas, negras, de castigo, Fermín Quirós y Sergio González.
Panorama hostil, pero la lidia de Prado surtió efecto en la muleta de Arturo, y a torear, asombrosamente, en redondo y por derecha. Vamos, hasta afloró el sentimiento de Macías al llevarlo templado en medio del delirante monstruo de siete mil cabezas.
Estocada en la cruz y a sacarle la oreja al juez Jorge Ramos, por la lidia en dos capítulos llamados Prado y “Cejas”.
Voluble 13, ventarrón de protestas y huracán de pasiones.

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Video: Julián Herrera

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