Un gesto de valor que la mayor parte de las veces se salda con trapazo sin sentido, pero lo que hizo Macías fue torear de verdad. Aguantó la embestida y la embarcó en un afarolado con todo rigor, pero lejos de conformarse con eso, que ya era bastante citó de nuevo al toro de rodillas y completó cinco lances y una media, en un alarde heroico que puso a la plaza entera en pie.
Pero no fue todo lo que tenía contenido en su capote Macías, sino que al salir del encuentro con el picador lo volvió a invitar desde el centro del ruedo, para en esta ocasión realizar un quite por gaoneras sin moverse un centímetro. La declaración de guerra estaba cantada por un Arturo Macías, quien con la muleta se aferró a ponerse cerca de los pitones, de hecho encima de ellos para intentar que la faena no perdiera interés ante un astado que se apagó muy pronto.
Antes Joselito Adame, el gran atractivo de la taquilla, se había por delante con un trasteo inteligente y lleno de madurez, una faena de un torero en madurez en la que el componente principal fue el poderío de la muleta de Adame, que fue premiada con el corte de una oreja. Poco pudo hacer con un poco manejable astado que lidió en segundo lugar.
Por su parte, el español Alejandro Talavante, tuvo el lote menos propicio, pero tampoco mostró mayor intención de hacer un mayor esfuerzo, lo que el público le recriminó ampliamente.
FICHA TÉCNICA:
Plaza Nuevo Progreso, que registró más de media entrada (ocho mil espectadores) en tarde con clima agradable. Toros de San Isidro de excelente presentación destacaron por su calidad, primero y cuarto. Arturo Macías (blanco y oro): silencio y oreja (un aviso) Alejandro Talavante (obispo y oro): un aviso y pitos Joselito Adame (malva y oro): oreja y Cuadrillas: saludaron al tercio Juan José Trujillo y Fermin Quiroz, por sus ejecuciones con las banderillas
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