Se lidiaron seis toros del hierro de Cuatro Caminos, propiedad de Sergio y Francisco de Paula Hernández Weber, bien presentados, con juego en general y destacando el quinto de la tarde, llevándose los honores del arrastre lento.
Christian Ortega: Oreja y saludó desde el tercio
Fabián Barba: Oreja y dos orejas
Víctor Mora: Palmas y oreja tras dos avisos
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La entrega de Christián, la fortuna y técnica de Fabián y el pundonor de Víctor, hicieron del cierre de la temporada grande un triunfo redondo y un cierre con broche de oro, llevándose entre los diestros, un total de cinco apéndices.
Christián Ortega, regresó a La México, abriendo el festejo con Bostoneano, hermano del padre de aquel legendario astado de nombre Pajarito, con el al cual, Christián pudo tocar pelo, ya que le permitió recrearse con el capote, en el segundo tercio y el, aprovechando el buen juego del animal y sacándole pases de buena factura. Desafortunadamente ante el segundo enemigo de su lote no hubo mucho que hacer.
Fabián Barba tuvo el mejor lote de Cuatro Caminos, llevándose la tarde absolutamente, los astados a los que se enfrentó le permitieron lucirse, al primero le corto una oreja y al segundo que fue el mejor toro de la tarde, le saco todos los pases que traía en las entrañas, fue ese el momento cumbre de la tarde, donde los oles se escuchaban como si la plaza tuviera al menos medio entrada. Al cierre del festejo, salio a hombros junto con el ganadero.
Victor Mora no corrió con la suerte que el hubiera querido, sin embargo su pundonor lo llevo a no salir con las manos vacías cortándole el apéndice al segundo de su lote, metiéndolo a la muleta a través de mucho esfuerzo, técnica, cabeza y todos los recursos que tuvo en ese momento y de igual manera logrando que el respetable estuviera entregado a lo que estaba sucediendo. Al final, Víctor se lleva una oreja con todas las de la ley y dejándole ver al publico que puede cumplir cabalmente con los compromisos que le pongan.
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