El valenciano Arévalo encendió de inmediato el tendido de la Monumental Plaza de Toros Vicente Segura de Pachuca, recibiendo de hinojos pegado a las tablas, Realeza fue el novillo que lidió Arévalo, un toro bragado que le dio juego al novillero ibérico.
José se dio tiempo de colocar tres pares de banderillas, y rematar con una serie de muletazos por el derecho, que aplaudieron los más de 1200 personas que se dieron cita en la Monumental de Pachuca.
A la hora de tirarse a matar, el oriundo de Valencia colocó una media estocada, un tanto caída, pero certera para darle muerte a su novillo, que fue de los mejor presentados por la dehesa de Montecristo, propiedad de German Mercado Lamm.
Por su parte, el novillero Antonio Lomelín dio una grata sorpresa, como su alternante también saludó a su enemigo de hinojos pegado a las tablas. Ya con la muleta dio muestra de su gran técnica y arrancó suspiros con un péndulo, herencia de su padre, quien inmortalizara este quinte hace ya algunos años.
Lomelín se vio con clase con la muleta, pegó un par de manoletinas con buena técnica y aprovechó a su novillo de casi 320 kilos, castaño que le dio juego a Lomelín, para llevarse un apéndice.
El matador hidalguense Pablo Samperio y el novillero madrileño Lorenzo Sánchez se fueron sin trofeo, y un poco más para Samperio, pues se fue sin vuelta al ruedo y abucheado por un sector del tendido.
Foto:Arevalo.
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