Se lidiaron astados bien presentados pero malos y descastados de Begoña y San Miguel de Mimiahuapam. Exceptuando el quinto que tuvo mayor emotividad. Hubo un inexplicable arrastre lento al sexto de la tarde.
Sebastián Castella: Silencio, leves palmas y oreja.
Juan Pablo Sánchez: Oreja, silencio y dos orejas y rabo potestado.
Incidencias:
Al final del festejo se le entregó a Juan Pablo Sánchez la medalla San Marcos por ser el triunfador de la tarde.
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Entre el ánimo y el calor del abril feriante se vivió el día grande de la verbena hidrocálida. Flores, flamenco, sonrisas y alegría en el ruedo antes del paseíllo; luego sonó el cielo andaluz para dar paso al desfile multicolor en el que dos toreros se encaminaban a escribir su propia historia, la del día grande de la feria 2011.
El castaño bocinero de Begoña que hizo primero de la tarde fue poco emotivo, iba paso a paso y no permitió que el francés pudiera deleitar con su elegancia al tendido. Continuamente se revolvía y derrotaba la muleta de Castella, quien le puso entrega pero no pasó a más. Mató de entera ligeramente caída para retirarse en silencio.
Con el segundo de su lote otro castaño de bonita estampa de Mimiahuapam tampoco se prestó para el lucimiento. Castella estuvo lleno de voluntad, chicuelinas de elegante naturalidad y de muleta el burel dobló los remos delanteros y sus escasas posibilidades le impidieron hacer mayor labor; muy dispuesto el francés que insistió en demasía para agradar al público, mató de media para escuchar leves palmas.
El quinto de la tarde tuvo un poco más de emotividad que sus hermanos, con este Castella hizo una faena inteligente, poderosa y entendida. El burel de Mimiahuapam iba a media altura y levantando la cara en el último tiempo, pero el torero galo se metió en sus terrenos para extraerle pases meritorios y así crear emociones hacia el tendido. Luego de estocada entera en buen sitio se le otorgó una oreja.
El joven Juan Pablo Sánchez ha tenido una tarde importante en su presentación como matador de toros en su tierra. Ha querido y ha podido, con la inteligencia de asimilar el torero y la profesión. Con el castaño bragado primero de su lote tuvo una actuación solida y torera, pases tersos, con estilo, son y cadencia. A pesar de las complicaciones que le presentó el burel, Sánchez aguantó enormidades en la cara del toro, pegándose un arrimón, con firmeza en las zapatillas y fuego en el corazón hasta obligarlo a pasar por la tela roja. Pinchazo arriba y media para llevarse una oreja.
El cuarto también de la ganadería de Mimiahupam fue deslucido y sin transmisión, Juan Pablo estuvo esforzado pero poco había que hacer, medio espadazo para el gélido silencio.
Pero debía pasar algo más en este día tan importante para Aguascalientes y Sánchez lo sabía, el sexto un castaño muy bien presentado hubo mayores posibilidades de triunfo, se arrancó de largo a los piqueros donde apenas se le señalo el puyazo. Sánchez brindó la muerte del burel a uno de sus primeros maestros, el subalterno en el retiro Elías Esparza “La changuita” quien se llevó tremenda ovación.
La faena de Juan Pablo fue de algunos pases largos, los primeros y únicos que permitió el astado ya que fue perdiendo embestidas conforme transcurrió la lidia, por ello Sánchez hubo de extraérselos con firmeza e insistencia, pasándose los pitones a milímetros de la taleguilla, sintiendo y haciendo sentir a la concurrencia. Aguantando enormidades y acortando distancias al extremo, sonó la pelea de gallos en las alturas y la vibración de un público complacido explotó cual fuegos artificiales. Y para rematar dejó una estocada entera en buen sitio. Pero la alegría y complacencia se cambio por desaliento y pitos cuando el juez de plaza Manuel Ramírez de la Torre de golpe y porrazo y sin esperar la petición de los aficionados sacó el pañuelo verde y otorgó un rabo un tanto exagerado.
No negamos que la faena fue emotiva, llena de entrega y valor por parte de Sánchez, que es una grata realidad del toreo mexicano y que en él se tienen sembradas muchas esperanzas, pero otorgarle premios laudatorios en lugar de sumar, restan.
Y para rematar la inoperante actuación del señor juez otorgó un arrastre lento que se sacó de la manga cual mago de carpa y supuesto la afición reprobó, al igual que el rabo otorgado a Sánchez. A veces menos es más.
Así término la tercera de feria, entre las palmas de reconocimiento (que son las que más valen) a Sánchez quien se llevó un permio que desde esta fecha ha instituido la empresa para el triunfador del día grande de San Marcos.
Cabe destacar las buenas actuaciones de los subalternos Alejandro Prado y Gustavo Campos, este último saludó en el tercio tras dos buenos pares.
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