Se lidiaron novillos de desigual presencia y comportamiento de la ganadería de Jorge de Haro.

Lorenzo Garza Gaona: palmas y silencio.
Gerardo Adame: al tercio y oreja.
José Antonio Bustamante: leves palmas y pitos

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Gerardo Adame sigue que no cree en nadie, el joven de Aguascalientes pasa por un muy buen momento en su carrera novilleril. Ayer con el primero de su lote, un cárdeno que empujó en las varas y que fue excesivamente castigado, Adame estuvo variado con el percal quitando por tafalleras y rematando con la revolera que fue del agrado de sus paisanos.

Con la muleta inició con ayudados por alto para después seguir su labor por naturales de buen trazo y rematar con un trincherazo de sabor. La embestida descompuesta del de Jorge de Haro que estuvo siempre al pendiente de su humanidad permitió ver otra faceta del toreo de Adame que aguantó enormidades hasta obligarle a seguir su muleta, era la roja o sus piernas, no había otra. Terminó su labor con ayudados por alto pero la espada esta vez le traicionó y luego de múltiples intentos dejó una estocada casi entera y delantera para escuchar las palmas desde las rayas del tercio.
Un hermoso castaño, bragado, ojinegro y bien presentado, saltó a la arena en quinto sitio para el joven coleta de esta tierra. El burel desde la salida no mostró mucho ánimo de embestir a los pecarles ni rematar en los burladeros y con los piqueros empujó con la cara arriba.

Cuando Adame tomó la muleta y comenzó a citar al astado, de inmediato se notó el peligro que traía por el lado derecho, aún así consiguió robarle pases por ese lado que le resultaron largos y de sentimiento, pero el burel comenzó a regatear las embestidas y las pocas que tenía iban impregnadas de riesgo, mismo que el de Aguascalientes asumió al quedarse frente a la cara del novillo con verdadero aguante, garra y pundonor, características que deben imperar en todo novillero con hambre de éxito. No faltó la voltereta, sin consecuencias por fortuna y Gerardo sin mirarse el de luces regresó a la cara del burel con más deseo. Luego de pinchazo y entera caidilla se le otorgó una oreja.

Lorenzo Garza Gaona regresaba a Aguascalientes después de un año en el que sinceramente se le vio poco crecimiento taurino. Con su primero parecía albergar esperanzas cuando quitó por caleserinas y ante la poca transmisión del novillo, Garza Gaona estuvo esforzado y dispuesto hasta llevarse una voltereta al intentar pasárselo por manoletinas. Mató de media en bien sitio para retirarse entre palmas.

Pero el cuarto de la tarde, un cárdeno claro, empujó en las varas y embistió una y otra vez a la muleta del joven Garza Gaona, tenía recorrido que no fue aprovechado. Muchos pies, poco planteamiento y contenido, se empezaron a escuchar los pitos de censura y en el ruedo el letargo. Mal y de malas con el acero, lo mató luego de varios pinchazos y tres cuartos de espada caída para irse en silencio.

Otro que tampoco fue su tarde, fue para el ecuatoriano José Antonio Bustamante a quien correspondió el tercero un berrendo en cárdeno de hermosa lámina al que quitó por tafalleras y que posteriormente fue muy castigado en varas.
Temperamento, fue una de las características de este burel, una prueba nada fácil para el joven del Ecuador ya que le exigió de verdad, metía bien la cara en los primeros pases y luego le daba coba y se le colaba buscándole las piernas. Muchas embestidas y pocos pases, mató de pinchazo y golpe de descabello para irse entre leves palmas.

El cierra plaza un negro de mucha menor presencia que sus hermanos definitivamente aportó muy poco a la causa del Ecuatoriano que tuvo una actuación gris, tanto que lo que llamó más la atención fue la aparición de un espontaneo, que protagonizó chusca escena al no lograr su objetivo de pegar un pase, ser perseguido por los monosabios y sacado del ruedo entre empujones.

Bustamante ante el sopor de la afición mejor entró a matar fallando en múltiples ocasiones hasta escuchar el aviso.

Para el domingo próximo se anuncia a Oscar Amador, Alejandro López y el español Alejandro Enríquez con astados de Celia Barbabosa.

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