Esto justo ocurrió con el lote que le ha correspondido a ese torero que ha luchado a brazo partido por conquistar un lugar en la Fiesta taurina española… Iván Fandiño, quien supo encontrar la faena adecuada a cada ejemplar que tuvo, demostrando que todos los toros tienen… su lidia.

Dio gusto verle, a pesar de las pocas oportunidades que tiene, cómo desde el principio, por ejemplo, a su primero, le fue recogiendo la embestida con la capa, para irle enseñando a embestir, así como darle a entender que quien mandaba en el redondel era el torero.

Sí, el toro acudió al caballo con poder, y se reconoce, pero también se aplaude que en el tercio con la tela roja, Iván supo darle el sitio… la distancia, puesto que su valor natural le permitió aguantar en más de una ocasión las improntas detenciones que tuvo el toro en su recorrido, y que en más de una ocasión, parecieron largas esperas sin que el torero se arredrara. Vendría el espadazo final, y el presidente (juez de plaza), César Gómez, ha hecho muy bien en mantener la categoría del coso titular del mundo taurino, y no conceder una oreja, que pudo haber extraviado y devaluado todo.

No obstante, la vuelta que ha dado Iván, ha sido con inobjetable fuerza… en medio del reconocimiento de gran público, que desde ese momento, estaba recompensando al torero, colocándolo ya en un lugar especial.

Con el quinto, un toro que desde el inicio, acudió con la cara alta, incluso hasta cuando llegó al peto de la cabalgadura, aunque luego acabaría corrigiendo, no así en la faena muleteril.

Otra muestra de innegable valor, de serena inteligencia, sobre todo, para lograr trazar pases templados, bajando la mano en series plenas de buen gusto; si, cierto es, que en momentos se descompasaba el señor Fandiño, dejando pases en los que fue alcanzada su muleta, pero son situaciones naturales producto de la falta de bagaje, que seguramente comenzará a remediar, merced a la oreja que ha paseado tras rubricar a este ejemplar, y el público exigir justo ese trofeo, que fundamentalmente se entiende… como la motivación para continuar con esa lucha de Iván Fandiño.

Toreros españoles como Iván Fandiño, son los que deben ir a México, ya que no impondrán pequeñajos ni ganaderías comerciales como las figuras, y sí enfrentarán al toro con la responsabilidad que conlleva ser… TORERO.

Y que no se engañe el ganadero de la dehesa Celestino Cuadri, sus toros han sido en general mansos, con evidente peligro cuatro de ellos, y eso no es nada halagador, pues es otra de las deformaciones que se tienen en esa asfixiante mansedumbre que lleva al genio. Lo que si debe ser aleccionador para el criador es la AUTOCRÍTICA.

Los toros deben ser BRAVOS y ENCASTADOS, y no hay de otra.

Foto: las-ventas.com

[pagewrap=compartir.htm]