Comentaba el maestro, lo cerca que siempre estuvo del genial malagueño; y recordaba que, mientras don Pablo creaba la famosa cabra de barro, le dijo Dominguín “lo que más me habría gustado en la vida es haber sido picador”.
Profesión la de los varilargueros denostada por quienes no logran comprender su función, ni entienden su dimensión en la historia.

Hace poco murió en Rubio, estado Táchira, un gran picador de toros, El Negro Bolívar. Aquel fortachón, dicharachero y ocurrente que había nacido en las plazas de Aragua y que ya torero triunfó en Madrid, Sevilla y Lima en las cuadrillas de uno u otro Girón. Triunfos, igual que triunfó en todas las plazas venezolanas.

El sábado, en casa del ganadero Juan Campolargo, comentábamos su partida con otro venezolano grande en el tercio de varas, el tinerfeño Mario González, que junto a Bolívar y Camachito forma la terna de maestros varilargueros del toreo nacional.

Nos contaba su vida Mario, luego de picar las bravas becerras de Juan Campolargo, metidos en el corazón del impresionante Yaracuy. Recordaba que fue gracias a César Girón que hizo campaña en España. Lo había visto el maestro en Maracay y siempre creyó en él, le apoyó y estimuló. Su debut fue en la Maestranza de Maracay, el 25 de octubre de 1964.

-Un toro de Guayabita me sacó del caballo y me batió contra la barrera. Creí se hundía el mundo. Perdí el orden de mis pensamientos, pero nunca el dejar de lado pretender ser torero. El cartel de aquella tarde era con Sérbulo Azuaje, Pepe Cáceres y Emilio Oliva.

En España se colocó en la cuadrilla de Efraín Girón, y con el cuarto de los Girón debutó en la plaza francesa de Vic Fezensac en 1968. Fue una corrida de toros de Isaías y Tulio Vázquez con El Efraín, Puri y Serranito. Toreó Mario ocho temporadas en España, gran parte de ellas en la cuadrilla de Curro Girón con Antonio Aguado y Luque Gago de compañeros en banderillas y Manuel Muñiz como picador. Era el famoso José Gómez “Sevillano”, el descubridor de Diego Puerta, el apoderado de Curro.

Hoy la baraja de picadores criollos cuenta con un par de ases, los hermanos tachirenses los Zambrano, el mayor triunfador en Madrid.

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