Se lidió un encierro de San Lucas en el que hubo toros complicados, peligrosos y mansos, destacó el corrido en sexto lugar de nombre No Que No que recibió los honores del arrastre lento.
Rodolfo Rodríguez El Pana: Leves palmas tras aviso y tres avisos.
Maripaz Vega: Oreja y silencio.
Alfonso Mateos: Al tercio tras aviso y palmas tras dos avisos.
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Ha cortado una merecida oreja, Maripaz Vega, merced a su inobjetable capacidad táurica. Tuvo un lote complicado, y supo imponerse, dejando en su primero, notable faena de serena inteligencia, extrayendo series que impactaron en el tendido, por el dominio en el trazo, escuchándose por consecuencia necesaria… estentóreos ¡olés!, que fueron subiendo en tono e intensidad, en el desarrollo de la poderosa faena. Un espadazo y mereció una oreja que paseó entre los vítores del respetable. Peligroso, sumamente peligroso ha sido el quinto, segundo del lote de Maripaz, al que le realizó faena de dominio, aunque breve, porque el astado buscaba en cada momento herirla.
Adquirió el grado de doctor en tauromaquia, Alfonso Mateos, con el toro de nombre Duende, que resultó bueno, y le permitió faena decorosa, pero ese acero le jugó la primera mala pasada de la noche, viendo como se iba una oreja que pudo haber lucido; el que cerró plaza, fue el mejor toro del encierro, encastado, acudió en innumerables pases a la muleta, que fue bien guiada por ambas manos por el toricantano, no obstante, nuevamente el desacierto con el acero le ha privado las dos orejas que tenía ganadas a ley, y que no pudieron ser parte de las estadísticas en beneficio del nuevo matador poblano.
Rodolfo Rodríguez El Pana… el gran Pana, ha dejado magia, espiritualidad, el fuego flamígero de la pasión bien entendida, sensibilidad a raudales, en episodios de impecable grandeza en su primero, que conmovieron y extasiaron al cónclave. Lástima y muy grande que haya fallado con el acero; falla que persistió en el cuarto, que fue un toro manso y con absoluto peligro, al que era imposible hacerle algo porque buscaba en todo momento herir con saña al torero. Tan desacertado ha estado con la espada, que se le fue vivo su bovino. No obstante, a El Pana siempre se le verá con suma pasión cuando y en donde se le anuncié.
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