La tarde calurosa y una entrada de poco más de media entrada, se lidiaron toros de la ganadería de Golondrinas que dieron buen juego, bravos al caballo y permitieron el lucimiento de los matadores.
Manteniendo su racha de triunfo, el rejoneador Pedro Louceiro vuelve a cortar un apéndice al primero de la tarde de nombre Tomatero; enmorrillado y de bella lamina que acudió con celo a la cabalgadura y ejecutando
un cada vez mejor toreo a caballo, lucio en rejones de castigo y con banderillas adornando el morrillo del toro que en todo momento permitió el lucimiento del caballista.
La actuación de Los Forcados Potosinos comandados por Ernesto Ramírez Cabo de grupo, hicieron dos intentos de pega resultando tres de sus integrantes con fuertes golpes.
Ya con el rejón de muerte, Clavó al segundo viaje para ser premiado con un apéndice y dar la vuelta al ruedo.
En la lidia a pie, lo más torero y con gran clase lo realizó el matador José Daniel Ayala al toro Uñas Negras, que mostró cierto peligro por pitón derecho y por el contrario un gran lado izquierdo donde bordo tandas bien
templadas y con gran arte, imprimiéndole hondura a su trasteo.
Sorprende que después de cinco años sin vestirse de luces, Daniel Ayala conserve el arte como los buenos vinos.
Una estocada caída que al público no le importó solicitando la oreja que concedió el Juez Don Antonio Quiroga.
Tocaba el turno a Isaac Leal Montalvo, que le toco en suerte Boca Seca, que fue un buen toro, fijo en la muleta y que acudía humillado al engaño mostrando su calidad, que fue aprovechado a medias por el matador quien
fue dejando ir la oportunidad de triunfo.
Cerrando plaza el más novel de los matadores Sergio Garza, que fiel a su estilo siempre al filo de la navaja, puso el cascabel al gato y logro siempre conectar con el público, luciendo con banderillas y con la muleta.
Queriéndose comer el mundo a puños, puso la dosis de un torero que no se deja nada en la espuerta, muletazos con exposición en otros momentos con toreo de clase y oficiando con la toledana al segundo viaje
con la dosis de adrenalina del cual se va haciendo costumbre en el torero regio y salvándose de la cornada a la hora de entrar a matar.
Dos orejas al matador, que mientras rodaba el toro herido de muerte, por otro lado un maltrecho Sergio que recibía la ovación del público que le premio con las dos orejas y salir a hombros como el gran triunfador y
hacerse merecedor del trofeo en disputa.
Ficha del Festejo:
Corrida de toros en Plaza de toros de Cadereyta que registro más de media entrada, en tarde calurosa, lidiando ejemplares de Golondrinas, bien presentados, astifinos, y con clase.
Pedro Louceiro lll: Oreja
José Daniel Ayala: Oreja
Isaac Leal Montalvo: un aviso
Sergio Garza: dos orejas.
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