Se lidió un encierro de Fernando de la Mora que dio un juego extraordinario, el cual permitió la salida en hombros de los matadores y del ganadero.

Amén por la corrida de hoy, una tarde en la cual uno da gracias por haber estado presente, pudiendo ver a cuatro toreros de distinto corte hacer el toreo de arte y de temple, poniendo toda la actitud y el empeño por conseguir un triunfo grande y no dejarse ganar las palmas.

En esta crónica no contaré lo acontecido toro por toro, si no que les platicaré el gran momento por el que pasan estos cuatro diestro y de lo que son capaces de hacer dentro del ruedo; no por nada ellos son los que están dando la cara en todas las plazas que se presentan (no quiero decir que son los únicos, ya que hay otros toreros importantes), y que por actuaciones como las de hoy la fiesta en México empieza a resurgir y se empieza a hablar de otros toreros.

Eulalio López “El Zotoluco” se llevó lo menos potable del encierro, pero esto no fue impedimento para que el maestro se impusiera a estas circunstancias y pudiera hacerles faena, regalándonos momentos de gran calidad. En esta ocasión no pudo llevarse los trofeos en los toros de lidia ordinaria, y al quedarse atrás, regaló un toro, al que ha toreado exquisitamente con el capote. Una gran faena de muleta sacando todo su repertorio, lo que le llevó a cortar dos orejas.

Fernando Ochoa, cortó las dos orejas a su primero y una a su segundo, faenas de distinto corte, pero ambas de arte y de toreo vertical, pases muy largos llevando al toro de aquí hasta allá, haciendo los muletazos infinitos y con temple. El segundo de su lote salió despitorrado y tuvo que ser cambiado por un reserva.

Ignacio Garibay ha tenido una tarde soñada, toreando de capote con mucha suavidad y cadencia, las faenas de muleta fueron de torear con la mano muy baja, templado, ligando las tandas y gustándose en todo momento, utilizó de todos sus recursos para ponerle imaginación a cada uno de los muletazos, y esto lo llevó a conseguir algo que vemos muy poco, el corte de un rabo y el indulto de un toro.

Fermín Spínola, el único en el cartel que cubre el tercio de banderillas, puso a la plaza de pie al poner sendos pares de banderillas, con el primero, un quite por tafalleras y una faena muy aseada, con estructura y de temple. El segundo de su lote salió acalambrado y puso en descontento a un sector del público, por fortuna el toros se repuso y Spínola le hizo una gran faena. Lamentablemente pinchó y escuchó 2 avisos. Lo importante fue lo que hizo en el ruedo.

Como lo mencioné antes, al final del festejo el público salió contento, hablando de toros y los matadores en hombros.