Un mal espadazo de Diego Silveti apagó el fuego hasta quedar en silencio su actuación y Juan Pablo Sánchez, al tercio, sin decisión y silenciado en el de regalo.
Algo importante presagiaba el encierro de La Joya por sus antecedentes, pintas y enarboladura. Y no han mentido; el aplauso de salida que despertaron los dos primeros, se prolongó en el sexto, y no unicamente por su presencia, sino también por su juego y qué decir de la emotividad y trasmisión, si dos de ellos fueron premiados con arrastre lento, quinto y sexto.
Dos capítulos tuvo la primera faena de Saldivar al segundo de la tarde, probón que terminó entregándose, pues nada bueno ofreció al capote y en la primera parte de muleta, sin embargo, tras insistir por el lado derecho, se fue pa´rriba sobre pitón contrario.
Ya había ligado seis Naturales, pero séptimo, octavo y noveno fueron estrujantes, por el aguante y mando para soportar colada y secos derrotes en las siguientes ejecuciones hasta que impuso una Dosantina del además espión. Pinchazo hondo y descabello lo aguardaron hasta el tercio, pese a la petición de vuelta al ruedo, mientras se aplaudía en el rastre al aldinegro.
Ahora fue un colorado que rompió a bueno al llegar a la muleta de Arturo, tras salir al tercio Gabriel Luna al cuartear. Se fue a los medios para iniciar con un estatuario pase Cambiado y recrearse en el toreo en redondo por derecha, pues por izquierdo protestó el dije.
Volvió a la carga sobre derecha con muletazos lentos templados a dos tiempos; no de dos tiempos. Asombró al ligar una Dosantina y cambiarse de mano la muleta para unir un redondo y estrujar en Joselillinas; la segunda de ellas cambiando escalofriantemente el viaje. Pinchazo y tres cuartos de acero decretaron la oreja, y el arrastre lento.
Deslucido fue el tercero de la tarde con el hierro de El Grullo sin ofrecer gran juego; pinchazo y trasera en el silencio de Diego, pero otro panorama se presentó al salir el bravo jabonero cierraplaza, que además era pronto y muy listo.
Cristian Sánchez lo bordó al tomar banderillas; el primer par puso de pie a los seis mil espectadores tras gallear y cubrir al Relance y, al cerrar el tercio, “Canta Claro” cambió el viaje, pero eso no fue obstáculo para que lo cuadrara en la cara y se le admirara al saludar desde el tercio.
El puyazo de Rodolfo Acosta y los pares de Cristian asentaron al toro. Fue entonces que Silveti brindó a sus hermanas la faena, presintiendo la embestida de largo; y en ese tenor se sucedieron las tandas, sólamente que el toro mantuvo su ritmo, y por momentos no el matador.
Eso provocó los gritos de “Toro, toro”, lo que le restó unidad al trasteo, pese a ello hubo muletazos de largo alcance como sus ceñidas Joselillinas que se estrellaron en el silencio al cobrar un bajonazo y estocada contraria, en tanto el juez Ruíz Torres decretaba arrastre lento.
Ah qué manera de caminarle con el capote al toro del tercio hacia los medios de Juan Pablo Sánchez en señoriales Verónicas con el Castaño abreplaza; Gustavo Campos intensificó la faena en dos cuarteos al salir al tercio. Noble y franco cadencioso fue “Flor de Loto”.
De ahí que al no mantener la cadencia de embestida, el temple de Sánchez tuvo eco intermitente, protestado con derrotes; media en buen sitio valieron la salida al tercio. El juego del cuarto de la tarde duró poco al resentir que se le estrellara en un burladero, pues al llegar a media faena se echó, por lo que fue apuntillado en el ruedo. Regaló un infumable séptimo de Vista Hermosa que a nada le supo a Juan Pablo.
El antecedente Domecq hizo buena la decimocuarta corrida de Gran Temporada en la México; los trasteos de Saldivar y el valiente tranquillo de Cristian Sánchez, acorde con los brillantes de La Joya.
[pagewrap=compartir.htm]