Obtuvo la única oreja de la décima corrida. Fermín Rivera, sin suerte con su lote. Y Gerardo Adame bajo una cortina de agua pierde la premiación al usar los aceros. César Morales ha pegado la necesaria ración de puya para que Federico Pizarro luciera en el último toro de su carrera.
Y es que el panorama de los San Mateo estaba provocando confusión durante el primer capítulo: Poca vara al abreplaza, un segundo astado que dejó la bravura en el caballo y un tercero de escasos buenos pases. Este desarrollo fue bien captado por el picador ante la suelta del cuarto.
Federico había retornado en silencio, sin olé alguno, al despachar al primero; si acaso pisando la huella de “El Pana” con esos Tironcillos enganchadores en sus previos remates que no surtieron efecto en los momentos culminantes al perder el paso en el tranquillo. Pinchazo y perpendicular acariciaron las palmas.
Otra cara se presentó al salir el cuarto. Ha bastado un Relance de Sergio González al entregarle el toro a César Morales y, aunque la gente protestara la prolongación de la suerte de varas, el picador estaba cumpliendo con el dogma “Restarle fuerza dejándole la necesaria”. De inmediato brotó la inspiración al quitar por lánguidas Caleserinas.
Relajamiento de Pizarro al ponerse de rodillas en inicio de faena y a correr la mano, previos muletazos de adorno en cada tanda: Vitolina, Molinete, Molinete invertido y Trincherazo fincaban la base de continuidad en su toreo redondo, prevaleciendo el lado derecho cuando de pronto un quinto y sexto Naturales abrochaban un Afarolado.
Federico se había adueñado del escenario: tablas al arrodillarse, Medios en recreo templado y cierre caminándole a placer al ganar los tableros de enfrente con el agregado de cuatro Manoletinas; fue entonces como al volcarse en la suerte cobrara la eficaz entera en lo alto y le concedieran la oreja al ¡Diestro!
Le había parado Fermín al segundo con cuatro magistrales Verónicas y al rematar con la Media el toro arrancó emotivamente de largo provocando espectacular tumbo a Gabriel Meléndez. Picador al piso y el celo al peto. Codicioso y sin desprenderse del caballo sostuvo la pelea el sanmateino.
Carlitos Domínguez, de caballerango, a cuerpo limpio, protegió al máximo las cornadas que tiraba “Don René” manejando la rienda. Una vez deshecho el empuje se fue directo hacia la otra cabalgadura y ahí Carlos padre le aguantó el encuentro. Pero oh decepción, la bravura se había quedado en los equinos.
Vino el cambio de lidia y el brindis de Fermín al reaparecido taurino Gonzalo Martínez se fue a pique: Intermitentes Derechazos y una serie por Naturales culminaron en muletazos de pitón a pitón, pues los cuatro viajes con el metal decretaron el aviso y quedaba el recuerdo del primer tercio.
Machacón estuvo Rivera ante el quinto de la tarde brindado a Pizarro. Al soso y deslucido le recetaba muletazos de un tiempo en torno a su cuerpo; si acaso un Firmazo le retornaba a la academia entre las primeras gotas de lluvia. Espada baja más un golpe con el descabello turnaron la ovación.
Sorprendió Gerardo con aquella brega de recibo manos bajas rítmicamente marcando los lados en un fino toreo con las puntas calando con fuerza al tendido y yéndose a más con la muleta. A ese tercero, ya enseñado a embestir, le ha endilgado Naturales ligados y también Derechazos, pero a la hora de matar vino un aviso al no encontrar los blandos.
El completo del mejor lote lo obtuvo al cerrar plaza y bajo pertinaz aguacero: De nueva cuenta brega doctrinada y ya con la muleta a ganar los medios para iniciar con estatuario Cambiado e ir sumando tandas a la faena derechista frente a un público, refugiado, de contento por la actitud del muchacho; lástima de espadas. Aviso y segunda salida al tercio.
Estas Golondrinas si han recogido toda una trayectoria con las enseñanzas abrevadas del maestro David Liceaga ¡Suprema Suerte! al fin. Emotivos brindis a la esposa, padre y desprendimiento de añadido, muy a la mexicana en pleno centro del ruedo, donde el hijo ha cerrado 25 años. Federico Pizarro el diestro, ha tomado el retiro de arenas.
FICHA.-Plaza México, décima corrida, atraída por unos cuatro mil taurinos espectadores.
Clima.-Frío en descenso y lluvia a partir de la vuelta de despedida.
Ganadería.-San Mateo: encierro cuajado. Tercero, cuarto y sexto, los sobresalientes. Pesos: 536, 508, 490, 504, 539 y509 kilogramos de romana.
Federico Pizarro.-Palmas y Oreja.
Fermín Rivera.-Aviso y Ovación.
Gerardo Adame.-Avisado con salidas al tercio.
César Morales y los Cobos, Guillermo y Héctor asentaron los tres buenos. Un capotazo y en suerte puso Sergio González al toro del triunfo.
Juez de plaza.-Jesús Morales: Faena y estoconazo al cuarto valen una oreja, solamente una. ¡Ah!
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