Guillermo Hermoso de Mendoza, en faena de gente grande, ha cuajado un ejemplar de Los Encinos al cortarle las orejas y rabo. Pablo, el papá, único que enfrentó lote, ovación, y una tripleta femenina le echó por tierra lo que hubiera sido corte de apéndice o vuelta al ruedo mínimo. Cuauhtémoc Ayala se engolosinó con la bravura de un guadalupano. Y en Fauro Aloi hay caballista.
La decisión de otorgarle la alternativa el próximo 5 de mayo en Sevilla está más que firme, en Guillermo Hermoso de Mendoza hay jinete, torero y espectacularidad, tal como sucediera con su padre al revolucionar el mundo del rejoneo: Conjunta gene, apellido y pasión sobre cabalgaduras al encontrarse al toro. Su gracia va de la arena hasta la última grada.
Tuvo frente a sí un bravo “Mariscal” de Los Encinos, dejándoselo llegar de salida, rodando -cabalgar en círculo- en tres giros y con un Recorte, Pararlo. Parar, la primera base del singular arte. Cites medidos en cada colocación de banderilla, de frente, sesgando o sobre pitón contrario, tras rejón de castigo. Siempre certero.
Además de clavador de fierros y espigas, caballista torero: Recorridos más allá de medio ruedo entrelazando peinetas con las cerdas del corcel y cornamenta encina. Tirón ó Zigzag, recreándose él y recreando al tendido, bajo un intenso calor de alta temperatura y humano.
Aquel par de banderillas a Dos Manos con manejo corporal y su banderillas corta y hasta la Rosa, sin la trampa envolvente de media espada que usa uno de sus coterráneos. Todo atracito de la cruz. Y lo más impactante, un rejonazo en lo alto que hizo rodar sin puntilla, instantáneo y eficaz, al bravo encino. Máximos premios.
Pablo en Hermoso de Mendoza: Gran capacidad de entendimiento con su lote de La Guadalupana. Mancillo el abreplaza y con buen motor el lidiado en cuarto lugar haciendo las delicias el público que ha llenado El Centro Caballar. Esforzado en el inicio y más aún tras lo hecho por su hijo.
No faltaron las Piruetas, sus Trincherillas por dentro y señoriales Recortes. No anduvo fino, baja y contraria en la primera faena. Y en el otro echó pie a tierra para descabellar a la primera, tras rejón hondo. Y cuando asomaban algunos pañuelos, tres jovencitas se lanzaron al ruedo para manifestar su antitaurinismo.
Solamente que no alcanzaron a exhibir sus pancartas cuando las asistencias las atraparon. Y ese desaguisado desatendió la faena: Palmas, ni ovación y nada de nada. Los Forcados portugueses, serios muy serios: de dos, una.
Cuauhtémoc Ayala tuvo en suerte al más bravo de los cinco ejemplares, “Patrono” con gran poder de trasmisión y mucho fuelle. Sin parar le clavó ocho banderillas en once intentos y, aun sobre tantas farpas, los Forcados Mazatlecos lograron la Pega al primer intento; la agrupación de René Tirado sigue cosechando triunfos.
Uso de rejones de muerte y espada quedaron en un aviso y vuelta al ruedo; la golosina no alcanzó cortas, rosas ni.
Fauro Aloi tuvo el detalle de brindar su actuación al maestro Pablo y ha dejado buenas sensaciones de caballista con natural desenvoltura en el ruedo al clavar, pese a su corto rodaje. Ya a la hora de matar encontrará tranquillo, pues buen gusto lo tiene y mejor profesor, Giovani, su progenitor. Una vueltita.
Guillermo salió feliz, a hombros, entre ovaciones y la admiración de su próximo padrino de ceremonia máxima.
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