Los matadores Fermín Rivera y Luis Manuel Pérez El Canelo, junto al administrador de la ganadería, don Jaime Álvarez, le llevaron de inmediato a Tequisquiapan, población que se encuentra a unos 20 minutos de la dehesa.
Una vez ahí, en el hopital de la zona, trataron de hacer hasta lo indecible por recuperarle la vida, lo que lamentablemente ya no pudo hacer el infarto había sido fulminante, dejando a una viuda, doña Celia Velancia y a dos hijos que apenas y alcanzan los 20 años.
Recordamos hace un mes, recién había muerto su tío el legendario varilarguero Venustiano Pacheco, me comentó que era ya tiempo de retirarse, y ya había metido su carta de retiro.
Será velado en San Juan del Río en la casa de su madre.
Deseamos a tan buen picador, pero mejor ser humano que descanse en paz.