El padre Ranulfo Rojas amigo cercano del torero fue el encargado de oficiar esta ceremonia por demás emotiva en la que hablo también como aficionado a los toros y que culminó con el acto donde el sacerdote acompañado de los nietos del ganadero puso un poco de los restos en la arena del potrero donde pastan las vacas y otro poco en un altar que cariñosamente puso la familia Rodríguez: Con los ojos rebasados y una expresión nostálgica el ganadero en persona observaba y seguramente recordaba a su entrañable amigo.

Aplausos, gritos, rezos y las notas del mariachi fueron el marco de este regreso a una de “sus casas” donde reposara el legendario “Brujo de Apizaco”, la comitiva partió hacia la ganadería de Zacatepec donde se celebrara la misma ceremonia y el día de mañana harán lo propio en De Haro y García Méndez.

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