Ya lo hizo con Cali y, seguramente, lo hará con los emisarios de Manizales y Medellín que ya andan por tierras hispanas y, posteriormente, con Felipe Negret que viajará el próximo mes a la meca del toreo.

Algo que preocupa, pero debe preocupar más al torero, es que no es tan fácil dejar a un apoderado del fuste de Luis Álvarez sin tener conversaciones avanzadas con otro apoderado que tenga la misma o mayor fuerza del que deja. Y la explicación es muy simple: si no va a contar con el respaldo de uno de similar fuerza (se menciona a Luis Manuel Lozano de la Casa Lozano), correría el riesgo de verse marginado de los grandes empresarios que manejan las ferias hispanas, que no estarían muy de acuerdo en que haya dejado a Alvarez y que su temporada en Colombia la concrete directamente.

Deseamos de corazón que nuestro crédito nacional y el torero más importante de América en estos momentos, logre dar los pasos concretos para el cambio de apoderado y no se vaya a exponer a problemas que afecten el futuro de su carrera que, en la segunda parte de la temporada europea, se ha visto signada por triunfos importantes.