Lo conquistó cortándole una oreja al cuarto de la tarde por una faena elegante y vertical. Alberto Valente estuvo tan tesonero como fallo con la toledana, mientras que a Germán Rodríguez, le tocaron los tres avisos en su primero.

Los novillos de Rosas Viejas, no estuvieron a la altura del festejo de triunfadores. Disparejos en presencia y faltos de bravura. Inmerecidamente se le dio arrastre lento al cuarto de la tarde.

Angelino de Arriaga tiene hondura, los contados derechazos y naturales que logró instrumentar fueron coreados con fuerza, y si un sector del público no se le entregó fue porque Arriaga los encaró. Sin embargo, es de los toreros que demuestran que tienen argumentos para sobresalir en la fiesta brava. Mató de una entera cortando un apéndice.

Con el abreplaza, un novillo parado y complicado estuvo empeñoso.

Alberto Valente derrama entrega, en los dos novillos de la lidia ordinaria y en el de regalo, dejó la piel. Si lograra darle mayor pausa a su propuesta tendría más seguidores. Lució en su primero, en un quite por orticinas combinadas con tafalleras, y con la muleta sembró los pies en la arena para ligar cuatro cambiados por la espalda que se le jalearon. Sin ser bravo Chapulín se dejó meter mano, la faena del regiomontano fue de más a menos y no la pudo coronar con el acero. Al tercio.

Su segundo fue cambiado por que se rompió un cuerno desde la cepa. Con el sustituto Arlequín volvió a estar empeñoso sin redondear la afena y pinchando de nuevo.

Regaló un débil séptimo con el cual tuvo que abreviar.

No fue el día de Germán Rodríguez, su primero no lo pudo matar y le sonaron los tres avisos, y con el sexto, que resultó áspero y punteando de continuo, navegó entre la indiferencia de los cerca de los cuatro mil aficionados.

Al final del festejo, Jorge de los Reyes representante de la empresa entregó el trofeo Manuel Capetillo elaborado por el artista Santiago Flores.

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