Alejandro Talavante llenó de magia torera el ruedo de la Monumental, siempre fiel a su estilo creativo, a su presencia de mente y a su gran gama de colores dentro de la tauromaquia.

El ejemplar indultado llevó por nombre Santanito, y si bien ha sucedido lo mismo que con Castella, que al mostrarse el pañuelo rojo el publico divide opiniónes, todos los asistentes estaremos de acuerdo que los derechazos, naturales, los pases en redondo, las dosantinas, arrucinas y demás suertes del toreo ejecutadas por Talavante le salieron del corazón, de ese inspirado que hace que la fiesta de los toros haga que los asistentes salgan toreando de la plaza y su faena se platique por días completos.

Una felicitación merece el ganadero Bailleres, quien envió a la plaza un señor encierro, el mejor presentado de la temporada, con kilos, con tamaño, cuajados y llenos de trapío. Desafortunadamente no todos caminaron y en la lidia un par de ellos dieron señales de querer ver que había del otro lado de las tablas o huyendo, sin embargo el segundo en suerte -a la postre indultado- resultó en un estupendo ejemplar.

Zotoluco poco pudo hacer al cargar con el lote sin fortuna. Estuvo torero e insistente, y quizás en su primero habría podido hacer mas, de no ser por un insoportable ventarrón que no le permitió dar un solo pase.

Silveti con el deseo de agradar regalo un toro, lidiando tres, cuyo juego en términos generales fue malo. Solamente en el primero de su lote logró ante un toro noble hacer una estructurada faena. En todas pinchó. Lo buen torero que está desarrollando en su andar se ve frenado con su mala técnica en la suerte suprema.

Fotos: Luis Jaime Santos

[pagewrap=compartir.htm]