Adame supo conectar con el público en el día de su debút peruano, primero con una actuación variada en capote y banderillas, dejando un temple sereno en la muleta y rematando con una estocada para cortar una oreja con fuerte petición de la segunda.

En el quinto, su toreo alegre y entregado en todos los tercios, mereció el segundo trofeo que le abría la puerta grande del coso chotense, después de media estocada y descabello.

Víctor Puerto siempre estuvo por encima de un lote deslucído, escuchando palmas y silencio.

Jairo Miguel, se mostró voluntarioso luchando en contra de la condición de unos toros sin opciones.

Se lidiaron toros de Monterrey y Garzón Hermanos.

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