Vaya manera de conectar con el respetable, la intensidad de sus lances a la verónica, en el abreplaza, avivaron los sentidos de un público deseoso de verlo. No fueron las típicas verónicas que se dan a destajó sin profundidad. Fueron descargas de pasión que hicieron que los aficionados impuntuales aceleraran el paso tratando de entrar a la plaza Nuevo Progreso.
Con los montados, Romerito, se escupió al castigo en dos ocasiones llegando al tercio final con una acentuada debilidad, en cuanto le exigía Morante, seguir el trapo rojo, el toro doblaba las manitas. Abrevió y se retiró al burladero en silencio.

Con el tercero de la tarde, de la ganadería de Teófilo Gómez, armó el alboroto toreando por ambos lados. Fueron series de pases largos, lentos y profundos ajustándose con el astado. Sobresalió una serie por la derecha que remató con un cambiado de mano por el frente, para cartel. Con la izquierda instrumentó naturales que parecían no terminar. Pinchó antes de dejar una entera y fue premiado con una oreja y la entrega total durante la vuelta al ruedo. El toro recibió benévolo arrastre lento.

Con Tequilero, que complementó su lote, un astado de Campo Real protestado por su presencia, que resultó igual de débil que el primero, tras leves intentos sin encontrar eco en el tendido se fue tras el acero acertando hasta el sexto viaje. Silencio.

Con el bravo primero de Xajay, Diego Silveti, toreó entre altibajos y al final el respetable se comenzó a meter con él. Permeó la sensación de que el toro estuvo por arriba de él.

Con su segundo, comenzó ganándose el olé de los cerca de siete mil aficionados al realizar vistoso quite por tafalleras. Sin embargo, en el último tercio, a Tunelero, le brotó lo soso y distraído complicándole a Silveti trasmitir al tendido. Mató al segundo intento escuchando ligeras protestas.

Con el astifino cierraplaza estuvo voluntarioso, pero, a su faena le faltó solides.

No queriéndose ir con las manos vacías regaló un séptimo. Un toro de imponente trapío de Bernardo de Quirós con el cual comenzaba a tejer una faena que subía de tono. Y en un impecable cambiado de mano por el frente, sin enmendar, después de ligar dos derechazos, resultó cornado en la pierna izquierda y con un fuerte golpe al caer prácticamente de cabeza. No pudo seguir toreando y el toro lo pasaportó Morante de la Puebla.

El encierro fue de diversas ganaderías: 1° y 5° de Campo Real, 2° de Xajay, 3° de Teófilo Gómez, 4° de Los Encinos y 6° de Barralva. El de regalo procedió de la dehesa de Bernaldo de Quirós.

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