Muy metido en las faenas y aguantando las embestidas inciertas, sólo el fallo con la espada para matar a sus dos novillos le privó de cortar algún trofeo.
Álvaro Sanlúcar y César Valencia tuvieron menos suerte y sólo pudieron demostrar su valor y ganas. El viento y el agua volvieron a hacer acto de presencia en esta segunda novillada de San Isidro.
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