Y tras regalar el mando en capote al correr al toro a una mano para cambiar al tercero de terreno, Juan Ramón Saldaña salió herido por cornada en el Sacro y luxación en el hombro, al exponer de más frente al cierra plaza.

Gallo dejó ver completos a los de Rancho Seco, no así Israel Téllez y Angelino de Arriaga, sólamente, al que hizo tercero.

Descubrir a cada toro fue la base para que Gallo cuajara las faenas. A “Redentor” ganándole la intensión para mecerse en el peligro al torear en redondo por derecha; dos series templadas y la tercera, estrujante en dos Derechazos, Martinete, el de Pecho, Firmazo y nuevamente el de Pecho que le llevó a arrojar la muleta en símbolo de dominio.
Cerró con tres Molinetes, bello Cambio de mano y el de Pecho para descargar una entera a Volapie que se introdujo en lo alto como mantequilla. La oreja fue un premio únanime solicitada por unos mil quinientos espectadores que hicieron la entrada en la plaza México.

Y en aplomo que asienta los pies sobre un punto de cite Gallo también deja al decubierto el sitio; sus remates con la capa, aquella Media Verónica al recibo y la Rebolera al combinar Derechazos con Tafayeras fueron un poema. Después vendrían los detalles, tras templadas ejecuciones con la muleta, Trincherazo, Trincherilla, el Cambiado y sus ajustadas Manoletinas.
Ciertamente no encontraron eco con la espada, que le llevaron a escuchar un aviso y dejarse llevar por su emoción propia al dar la vuelta al ruedo entre división de opiniones.

En el nombre asomaba presagio, “Regocijo“, un muñeco de cerrada y vuelta cuerna al que el picador Pedro López dejó asentado para el lucimiento de Angelino de Arriaga, comprometiéndose este en brindis al Señor Cinco Villas, Luis Marco Sirvent.
El mejor momento aprovechado al claro y buen juego lo obtuvo en un Trincherazo, aunado a tres Derechazos y Trincherilla para rematar en ritmo con el de Pecho, pues al pinchar se enfrió la faena; una entera más, valedera para palmas y el aplauso en el arrastre al toro.

Incierto resultó el cierraplaza, en el que Angelino no se confió con el capote. Vino el percance de Saldaña al darle todas las ventajas al toro. Y entonces Angelino se dedicó a torearlo únicamente por el lado izquierdo, pues por derecho, ni con la espada entró franco. Media espada y el silencio propio del impactante percanse.

Téllez manifestó una vez más que la México no se le da. Claro, aquí se valora el toreo y más cuando es bueno, pues nada más observando sus remates con la muleta se da cuenta del túnel que hay entre toro y torero. Recortando las embestidas con el abreplaza; palmitas tras pinchazo y caída.
El cuarto de la tarde lo pasó inédito: Tanteos sin parar pies con el capote y venciéndose el torero en cada viaje al no aguantar las embestidas con la muleta. Ahora que ese horrendo bajonazo al quinto intento lo puso en el camino del abucheo, tan sonoro entre tanto cemento.

Eduardo es un buen Gallo para apostar por sus faenas, lo mismo que Saldaña que se las juega de todas todas; la diferencia está en los grados toreros. La serenidad del español y el ímpetu desmedido del subalterno; garantía en ambos.

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Video: Julián Herrera

Foto:Rubén Galindo.

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