La ganadería de Don Adolfo Lugo Verduzco se ha encargado de medir ilusiones, alcances y ambiciones del español Miguel Angel Silva, Nicolás Gutiérrez y Javier Castro. Y si acaso este ultimo asomó la cabeza al dar la única vuelta al ruedo, al cerrarse los festejos conmemorativos a los 100 años de Silverio Pérez.

Al tercer novillo de la tarde Castro le paró con un Farol de rodillas y se fue ajustando por Verónicas al recibo y el quite por Tafayeras. El brindis a “Talín”, entonces, hizo concebir esperanzas al encender la faena por alto y aunque “Monarca” ofreció claridad por ambos lados, solamente destellos aislados se produjeron.
Aquel Derechazo y el par de Naturales no entraron en el ritmo ni ligazón. Y como la estocada fue trasera, el efecto confundió al público, pero no al juez que pese a la nutrida petición de oreja hizo caso omiso manteniendo la seriedad de la plaza. La vuelta al ruedo fue el mejor equilibrio.

Por el estilo anduvo con el capote ante el cierraplaza: armínicos fueron sus Lances de recibo a pies juntos y sus Chicuelinas hacia el caballo de Juan Carlos Paz. El toro lo echó pa’rriba al quitar por Gaoneras; vino el brindis a su primer maestro, Luis Fernando Sánchez, y el trasteo por derecha se ha tornado monótono.
Tardíamente se acordó del lado izquierdo, pues aunque “Tormento” iba largo, la fuerza se había perdido. La entera de efecto prolongado le llevó a escuchar un aviso.

Miguel Angel Silva trajo de su España la estructura de las tandas cortas ante el abreplaza; por ahí hubo detalles que al final se fueron esfumando en las medias embestidas. Y como fuera empalado en el primer viaje con la espada entró en respeto y precauciones hasta deshacerse del compromiso con horrendo bajonazo al cuarto viaje.
Y lo que pudo recordarse con este “Tanguito” al salir en cuarto lugar, la poca fuerza y al final parado se encargaron de olvidarlo. Una tanda por derecha y otra más de izquierda en un palmo de terreno se han perdido al dejar enhebrada la espada y cuatro golpes con el descabello sonándole un aviso.

Fuera de cacho, imaginación y valor, Nicolás Gutiérrez se empecinó en torear de largo al segundo de la tarde. Siempre a distancia prudente y solamente por el lado derecho sin conseguir el objetivo. Y si a ello se le agrega que el duro y picoso ejemplar se la puso difícil con la espada, el silencio es merecido tras cuatro viajes.

Desde el primer capotazo Nicolás le hizo el asco al quinto que puso al habla a Huichapan: serio, duro y armado. Únicamente Diego Martínez le salió al reto al cuartear geométricamente con las banderillas, pues a partir de la toma de muleta, el toro impuso su ley adueñándose del ruedo.
Y como se apanicara Gutiérrez, el miedo lo descubrió en precauciones no solamente con la muleta, sin recurso de lidia, sino con las espadas tanto la larga como la de descabellar. Al doble de la supuesta distancia se ha visto impotente para usarlas hasta escuchar los tres avisos, decretándose “Toro Vivo” aun descargando inútilmente golpes.
Si a ello le agregamos que el puntillero Navarro se ha contagiado del pavor, los clarines se tornaron ensordecedores; vamos, el toro fue apuntillado desde el callejón, lo que habla del señor que pone a cada quien en su sitio.

Tal vez la ilusión de la terna se mantenga, pero ante escasa ambición, el alcance se les ha reducido.

FICHA.-Plaza Cinco Villas. Novillada en homenaje a Silverio Pérez. Lleno bajo techo.
Clima.-Caluroso agradable; fresco en la sombra.
Ganadería.-Huichapan.-Ha enviado un encierro serio y bien presentado, arriba de los 400 kilos. Tercero y sexto, los mejores.
Miguel Angel Silva.-Silencio y aviso.
Nicolás Gutiérrez.-Silencio y Tres avisos.
Javier Castro.-Vuelta tras petición y palmas tras un aviso.
Juez de plaza.-Antonio Maeso: serio y mano firme en sus decisiones; urge un inspector de callejón para coordinarse.

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Video: Julián Herrera

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