“¡…Pero qué pasa, este hombre, Zotoluco, se ha venido a morir en el ruedo!” La voz de Fernando Fernández Román sonaba alarmante en el interior de hogares, cantinas y bares durante la retrasmisión de la corrida de Pamplona; Eulalio, el pequeño torero de estatura, está puesto de rodillas en el ruedo para torear por alto un Miura.

Las señoras que a esa hora (tarde tiempo de España) dejaban el quehacer de cocina enganchadas por el sonido del televisor que traía para México una corrida dentro de la Pamplonada. “…El toro ha pasado rosando el cuello del torero ¡Pero qué manera de jugarse la vida!”

Zotoluco salió triunfador de la corrida. Este, entre muchas tardes, era uno más de los retos que por tres años sostuvo para sacar la cara en España incluyendo Victorinos; la lucha del 2000, 2001 y 2002 ante camadas de Miuras había llegado a su fin. La última de ellas completa, lidiada exitosamente.
Quince años después el trago amargo se torno dulce: Aquel torero dejó de completar carteles, la cuña se había desgastado y ahora pasaría a las lides estelares; de ese carro no ha bajado. El derecho de piso (administración, carteles y proyección) fue pagado con creces.

“Ahora toreo para disfrutar. Veinte corridas al año como mínimo me son suficientes. Voy a las mejores ferias. Aguascalientes, León y Texcoco. Plazas de categoría. México, Guadalajara, Monterrey, Tijuana. Puebla, Mérida, Torreón. Los carnavales. Busco calidad no cantidad.”

Eulalio está en la etapa del gozo e innovaciones: Vistió goyesco en Madrid, Poncianas en el interior del país y va por la allendista en San Miguel El Grande. Este martes 12 de enero cumple 48 años. El 20 de julio llegará a los 30 años de alternativa…Y su andar es tan campante. Esperando se escuche la voz de Fernando diferida.

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