La cita es en Zacatecas, Tierra de Toros. Por donde se le mire, es un gran compromiso: toros de Don Fernando de la Mora para el caballero español y de Montecristo, al compartirlos con el joven sensación de Perú. Envuelto está en todo un compromiso que lo puede poner al máximo ó al sacrificio de aquellos que pretendieron ser figuras.
A sus 25 años de edad no pretende escapar de sus designios: padre novillero, madre emprendedora y tío profesionalmente precoz, Félix Sordo. El Cuéllar Sordo lo trae de raíz, sin importar problemas tiroidales que alguna vez alcanzaron los más de 100 kilos de peso.
“Figura”, el que se antepone en los carteles y, el que alcanza a llenar el hueco en los trajes de luces, esa es su doble lucha.
Destacó como el “Gordito” en sus inicios y sin embargo ha sumado 65 novilladas, de ellas se reúnen 48 orejas, un rabo y un indulto, logrados en la raza impregnada por el matador de toros en retiro César Pastor.
Logrado el planteamiento de probar en España, da el paso que lo puede poner en el encumbramiento o en la caída al precipicio. El lo sabe. Esta rodeado, por ahora, de taurinos que han conocido la miel y la hiel: Alejandro Peláez, novillero y actual apoderado; Pepe Saborit, matador de toros; Rodrigo Cuevas, novillero y ganadero; y Manolo Cruz, mozo de espadas de Guillermo Capetillo y Humberto Flores.
En todo ello finca su ilusión: la difícil facilidad de cimentar bases; el futuro solamente depende del propio Luis Miguel, que vaya ya tiene nombre de torero (Dominguín); ahora sólo falta hacerlo realidad, por el bien de sus familiares, amigos y los que creen en él.
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