Y aunque la espada no ha sido su fuerte; escuchó par de avisos en cada astado, su toreó con la muleta sí que caló en la onda fría. Destellos de Miguel Aguilar en sus dos. Y el ímpetu de Juan Pedro Llaguno puso clima bullidor. Una novillada bien cortada: equilibrada para armar los lotes, interesante al descifrar sus embestidas y acorde al objetivo.
Fue el cierre a los festejos sin picadores y había que poderles; no solamente los alternantes, sino también los subalternos, y a todos les ha costado trabajo por lo que traen dentro, bravura, característica de la casa.
Se llamó “Parlero” el cierraplaza, por algo lo bautizarían así; tal vez en el campo hacía hablar a los que se le paraban enfrente. Habría qué preguntarle a Marco Antonio Montoya y Fernando Guerrero que al banderillear recurrieron al non descaradamente.
Entonces, poca sangre se le hizo y ante eso tuvo que pechar Sebastián, dejando de lado el uso del capote. Tres banderillas arriba no fueron suficientes, pero una vez tomada la muleta vino su empeño en no cejar. Y así insistiendo franco y determinado fue hilvanando la faena.
De uno en uno hasta arrancar el Olé, coincidentalmente al sumar el quinto, ya fuera por derecha o al lado contrario; la dimensión alcanzada penetraba cálida en contraste con el imperante clima al quebrar al máximo la cintura alargando el embite de largo brazo.
Lamentablemente las fallas se repitieron, como en el tercer ejemplar, al recurrir a las espadas, curva y cruceta, hasta escuchar dos avisos. Así la ha vivido con “Inmigrante” que solamente tuvo media faena, pero no obstante el rajarse, el chaval insistió entre las tablas y el tercio encontrando la huidiza embestida.
Las espadas de palo pasan a segundo término.
Miguel Aguilar tuvo pasajes interesantes en su lote. Una Media Verónica al recibir al segundo de la tarde, su trasteo en redondo por izquierda con el mejor novillo, el caminarle a base de Trincherillas pintaban para el premio hasta que uso los estoques por lo que fue avisado.
El quinto de la tarde fue bueno a partir de la faena de muleta. Comprometido en el brindis con el gerente de La México, Mario Zulaica, le puso, otros dicen plantó, cara, tras la dificultades mostradas por la peonería al cubrir el segundo tercio. Era serio ese “Come Solo” que tal vez en el campo no permitía compañerismo.
Pero Miguel ha hecho efectivo el gusto por templar el dos series en redondo con la diestra y sus adornos en Trincherillas por dentro, qué también ha carecido de tranquillo es notorio al dar los primeros pasos de carrera. Aun así le sonaron fuerte las palmas.
Juan Pedro Llaguno tuvo el toro a modo en el abreplaza. Su natural desparpajo le permite hacer de todo con el capote, banderillas y muleta; bueno y malo. Se rescata una Rebolera y el cierre por Naturales a ritmo al armar en pleno viaje la muleta en el remate; la estocada caída quedó en saludo desde el tercio.
Un duro salió en cuarto lugar. Fue arrollado al recibirlo a Porta Gayola, llevándose fuerte golpe en el pie derecho. La Faena iniciada en la querencia, pasó a los medios y terminó frente al burladero de matadores donde sufrió una voltereta al torear en un palmo de terreno.
Sus tres viajes con la espada fueron abajo, pese a ello sus seguidores, únicamente, maltrecho lo sacaron al tercio.
Los de Don Jorge de Haro contribuyeron a estar atentos con lo sucedido en el ruedo del máximo coso.
FICHA.-Plaza México. Décima novillada. Para chavales sobresalientes en festejos sin caballos.
Clima.-Helado, con corrientes de golpeador viento.
Ganadería.-Don Jorge de Haro. Tres agradables y tres serios. Pesos: 400, 376, 385, 397, 398 y 403 kilos de romana.
Juan Pedro Llaguno.-Al tercio y Al tercio por petición de su porra.
Miguel Aguilar.-Silencio tras un aviso y Palmas.
Sebastián Ibelles.-Palmas tras dos avisos y Palmas tras dos avisos.
Subalterno destacado.-Emilio Ríos: se echó el encierro completo con la puntilla.
Juez de plaza.-Jesús Morales, en otra onda tras los agradecimientos de Llaguno.
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