El rejoneador Rodolfo Bello: Silencio.
Fernando Labastida: Silencio tras aviso, Silencio tras dos avisos.
Patrick Oliver: Silencio, silencio.
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Angelino de Arriaga (esmeralda y oro), tuvo suerte en el sorteo y se llevó el mejor lote del encierro de Celia Barbabosa.
El primero llevó el nombre de Relojero, un novillo que se vino de menos a más recibiendo los honores de la vuelta al ruedo. A este ejemplar el tlaxcalteca lo recibió con verónicas, seguidas de un quite por chicuelinas muy ajustadas haciendo sonar las dianas de la banda. Lo mejor vendría en el último tercio, cuando Arriaga junto a Relojero detuvieran el tiempo, ya que el de Celia Barbabosa mostró excelentes condiciones, clase y transmisión. Angelino demostró actitud y técnica de la escuela sevillana, pudo cuajar muletazos largos, rematando la serie con el forzado de pecho. El coleta apunta que quiere seguir en esta difícil profesión, mostrando que tiene clase, arte y sobre todo ganas de comer del toro. Después de haber bordado el toreo el público comenzó a pedir el indulto el cual no fue concedido. Se tiró a matar dejando una estocada entera y ligeramente desprendida suficiente para cortar las dos orejas.
Rey Mago fue el que cerró plaza, lo recibió con una larga cambiada pegado a tablas, quitó por chicuelinas y brindó su actuación a Nicolás González Arestegui. Inició la faena de muleta por el lado derecho, una faena de poder y riñonuda convenciendo al respetable. Dejó una estocada en buen sitio para cortar una oreja más y convertirse en el triunfador de la tarde.
Fernando Labastida (obispo y oro), intentó pero no pudo ante los novillos que le correspondieron, además anduvo mal con la espada.
Con el primero no se pudo acoplar con la capa, lo más destacado de la muleta fue un cambiado por la espalda en el que mostró valor. Mal con la espada, varios pinchazos dando muerte al burel hasta el octavo descabello. Un aviso.
El segundo de su lote llevó el nombre de Juguetón”, este no se prestó para el lucimiento, calamocheaba y rebrincaba por el izquierdo. Lamentablemente mal y de malas con la espada, escuchó dos avisos quedando todo en silencio.
Patrick Oliver (verde botella y oro), con el primero una buena serie con la derecha, dejó una estocada caída.
El segundo de su lote de nombre Camotero, fue fuertemente castigado en varas, otro novillo deslucido, el novillero sufrió una voltereta sin consecuencias. Silencio.
El rejoneador Rodolfo Bello abrió el festejo, pero de bello no tuvo nada, lamentablemente su actuación es para el olvido. El novillo de Gonzalo Yturbe mostró condiciones mientras duró, acudió con codicia a las cabalgaduras a las que dio alcanse en varias ocasiones. Después de una mala colocación de un rejón de castigo el astado se inutilizó y tuvo que ser apuntillado.
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