Un hecho insólito: Le conceden al diestro español dos orejas en medio de un aviso y el público abronca al juez por no otorgar rabo. En silencio, intermitente, se va Arturo Saldivar. Y Diego Silveti sufre una cornada en la pantorrilla izquierda. Embisten de largo a las cabalgaduras tres de Villa Carmela; Cuaja Fernandillo García el Cuarteo de la tarde.

Conjuga Ferrera tres cualidades entre muchas otras: Marcar el punto de cite, un flexible tranquillo y el aprovechamiento exacto del llamado recorrido, con ello ha extasiado unánimemente al público congregado en la decimosegunda corrida dándole tinte de Grande temporada.
Ese cite lo ha fincado durante el cuarto de la tarde: Oculto tras el burladero de la contraporra ha salido al recibo dejando de lado hacerlo en contraquerencia: una Serpentina fue suficiente, después brega hacia los medios. Y como “Luna Llena”, al descubrir el caballo arrancó bravo de largo hacia la vara de Alfredo Ruíz “Miura”, se ha producido un extraordinario puyazo.
Arriba, reunido y quebrantado brotando emoción al máximo, tan fue bella que el propio matador solicitó al picador la salida al tercio. Después, golpeando la zapatilla al piso, Sergio González arrancó celo al Cuartear; lo demás ha sido obra e inspiración de la Figura, aparentemente pequeña, de estatura; lo demás lo agranda con exquisitez.
Relajado sobre el filo de la barrera inicia por alto la faena y paulatinamente va ganado terreno hasta llegar a los medios, donde brilla ese magistral trazo para mandar hasta recorrido permitido acompañando con cuerpo y mirada cada muletazo y la variedad en remates; los hubo De pecho, Cambio en la cara, Tironcillos.
Claridad de planteamiento: Cada tanda lleva consigo el número exacto de pases. Posee una asombrosa serenidad que de momentos parece hacerlo sobre puntas de ballet en rítmicos movimientos yendo a más y más la borrachera, así se decía antaño, la sucesión de tandas, esta prevalecidas por derecha.
Entera en todo lo alto hace crecer la bravura del villacarmelense que, aún introducido el estoque, traga cuatro Naturales más y no se rinde a doblar, por lo que suena un aviso. Cansino va barbeando las tablas hasta que se entrega a los pies de Antonio en medio del júbilo. Dos orejas; el simbólico rabo va inmerso al recorrer el anillo, tras aplauso en el arrastre.

Su tarjeta de presentación la mostró al abrir plaza ante un suavote de poca fuerza, al que sedosamente llevó de tercio a medios uniendo Verónicas y Lances, posteriormente vendría su toreo sin metálico ayudado, tal como lo hiciera con los de Santa Bárbara, aunque ahora fueron de uno a uno hilvanando las perlas, por Naturales la mayoría.
Molinete hacia los adentros, un Cambio de mano y un punto final por izquierda, con un tercero, cuarto y quinto, quedaron a tono, tras algunas caídas de toro; pero esta vez la espada se ha negado a penetrar por lo que hubo un aviso y un merecido saludo desde el tercio.

Saldivar no salió en su tarde: A media faena se paró el que hizo tercero, escarbando y descastado, pasaportado de horrendo bajonazo. Tras el primer par de banderillas se echó el quinto de la tarde al descordinarse, por lo que fue apuntillado en el ruedo. Y ante el regalo de Xajay, el bravo nervio del toro le ha entrado en desconfianza. Tres veces silencio.

Y Diego Silveti ha dejado todo al quitar por Saltilleras a milímetros de distancia cambiando el viaje. Escalofriante. En este tercer toro los pares de Diego Bricio requirieron agradecimiento desde el tercio. Ya con la muleta faltó entonación, así como con la espada. Palmas al torero y aplauso en el arrastre.
Una vuelta reunido se dio Curro Campos al picar al sexto que se fue pa’rriba, por lo que surgían intermitentes tandas en diferentes números de muletazos; la falta de unidad la fue descubriendo el público al meterse con el torero. Diego trató de enmendar en un cierre por Manoletinas, pero esta vez el toro le arrolló infiriéndole una cornada en la pantorrilla izquierda. Aviso por tiempo de faena y, a la enfermería tras depositar una entera.

La embriaguéz de Ferrera fue llevada a hombros.

FICHA.-Plaza México, doceava corrida. Unos cuatro mil asistentes.
Clima.-Sol invernal con vientecillo frío.
Ganadería.-Villa Carmela: Seis de diferentes volúmenes y presencia; salvo el lote de Saldivar, emoción al ir hacia los caballos. Completísimo el cuarto. Hubo un séptimo de regalo que hizo ver su suerte a Saldivar. Pesos: 463, 488, 502, 536, 537, 536 y 528 kilogramos de romana.
Antonio Ferrera.-Al tercio tras un aviso y Dos orejas con petición de rabo.
Arturo Saldivar.-Silencio, Sin decisión y Silencio.
Diego Silveti.-Palmas y Aviso.
Alfredo Ruíz “Miura”, al tercio y ovaciones para sus compañeros de a caballo, Carlos Domínguez y Curro Campos. Y al tercio Diego Bricio y Fernandillo García y, ovación para Sergio González al cuartear.
Juez de plaza.-Jorge Ramos: Sobre aviso no hay rabo.

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