Incansables de embestir, de principio a fin, fue el predominio impuesto por la escrupulosa sangre, lograda por el matador de toros en retiro; ahora también convertido en exigente y exitoso criador de reses bravas.

Rodrigo Sebastián, palmas; Arturo de Alba, aviso; Antonio Mendoza, vuelta al ruedo; Abraham Marín, ovación y Alexis Garay, aviso.

Los seis astados fueron aplaudidos en el arrastre. Y Cantador, cuarto de la tarde, mereció los honores de la vuelta al ruedo al ser conducido al destazadero.

Jorge Pérez
enfrentó además la casta del tercero en el orden, cuando fue enfrontilado en remate de recibo; quitó en suaves Lances y con las banderillas estuvo dispuesto. Tras brindar su faena a Lucero de Marco, inició el línea logrando tres largos muletazos, rublicados con el pase de La Firma y el de Pecho.
Una tanda por Derecha tuvo eco en el público, pero al sufrir desarmes recurrió a torear tapado, muleta por delante para ocultar el cuerpo; ahora que al sepultar por completo la espada en lo alto y causar efecto inmediato recibió el apéndice.

En el nombre llevaba la fama el cuarto, Cantador y le sacó música Antonio Mendoza al ajustarse en Chicuelinas al realizar su quite. El subalterno Rafael Romero contribuyó al canto con dos cuarteos explosivos. Sereno, el novillero se fue a los medios y por Estatuarios ligó tres, Trincherilla y el de Pecho, dejando en claro que el toreo de riel va con él.ç
No así al torear en redondo; sin embargo bastaron dos remates De Pecho y una improvizada Capetillina para destellar frente a la bravura del de Gabino. Cerró nuevamente el toreo paralelo y pese a la baja estocada, le premiaron con la vuelta al ruedo.

Abrió plaza Rodrigo Sebastián ante un extraordinario arador de arena al embestir dócilmente; la falta de mando acusó un par de volteretas. Pinchazo y bajonazo repercutieron en palmas, mientras la ovación acompañaba a Jibarito, arrastrado por mulillas.

Arturo de Alba tuvo en el segundo de la tarde la embestida soñada, la que cobra, por izquierda, pero fue comido por la bravura. Dos tandas por izquierda, de relieve. Entera y descabellos hasta escuchar un aviso; claro, las palmas se las llevó el novillo.

No mintió el quinto de suelta, encastado, tras la vara en lo alto de Rodolfo Acosta, que brindara al Dr. Jorge Uribe, y Abraham Marín encontró en los pases del Desdén sus mejores pinceladas en medio del viento. Pinchazo, y media para una ovación compartida con Copetón.

Y Alexis Garay tuvo a bien brindar al ganadero al cierraplaza que fue El Rey al embestir emotivmente por el lado izquierdo en tanda tras tanda hasta que un bajonazo cortó la emoción de la faena manchada por un aviso.

Nobleza obliga a ser agradecido con la oportunidad brindada por Luis Marco Sirvent al servirles todo un banquete de lujo a los seis nóveles en sasón Gabino Aguilar; de ahí la mayoría de los compromisos para intentar las faenas, que uniendo detalles se nutre la fiesta, tan grande como la belleza de plaza, Cinco Villas.

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